PSICOLOGIA SOCIAL, SESGOS COGNITIVOS Y EFECTO DUNNING- KRUGER EN LA IA

 

Hay una relación directa entre la desinformación, el uso recurrente de las nuevas tecnologías de la información y el capitalismo; la manipulación de datos. Actualmente las personas utilizan la IA para consultar sobre decisiones de la vida personal, profesional y también cívicas. Es por eso qué una encuesta realizada por la revista científica Nature, relevó que los chatbot pueden influir al momento de las elecciones de un país. Las personas suelen consultar a la inteligencia artificial sobre los candidatos y en base a ésto, decidir su votación. 

Lo más preocupante es que sólo el 4% de los consultantes verifica las fuentes que utiliza la IA. 

Al igual que la revista científica Nature, la revista Science también lo confirma en un estudio realizado a fines del año 2025, dónde destaca qué los chatbot logran influenciar en los consultantes a través de la persuasión. Facilitando datos y respondiendo de modo respetuoso en cada chat, la inteligencia artificial logra analizar cómo se formulan ciertas actitudes y utiliza los sesgos cognitivos para identificar cada usuario que consulta y así, elaborar una respuesta. 

El problema principal sobre la influencia de la IA también son las deepfakes, que son narrativas falsas creadas con inteligencia artificial, que brinda información que no es real. En tiempos electorales, el aumento de las deepfakes contribuye al desconcierto y la incredulidad de las fuentes de información. Provocando una erosión en la información real y descreimiento, acabando con la importancia de las fuentes. Esto sumado al ritmo de vida actual, dónde la sociedad está atravesada por la distracción en las redes sociales y el déficit de atención en los jóvenes, contribuyen a la modificación y manipulación de las opiniones.

En psicología social, este mecanismo de manipulación se conoce cómo Modelo de la Probabilidad de Elaboración, dónde se analiza y se mide qué tanto piensa una persona sobre un mensaje recibido. Si la persona está distraída, sumado a cómo se dice el mensaje y quién lo dice. Cómo sucede en la actualidad ante las elecciones en Brasil y el uso abusivo de la desinformación en los medios de comunicación. Producto de la combinación de distracción ante los medios, las fake news, la IA y la manipulación de la audiencia; se crea una contienda electoral virulenta.   

 Un ejemplo del uso de IA en la sociedad votante, es la creación de militantes mujeres irreales, el reemplazo de figuras (hombres por mujeres) para aumentar el electorado femenino y la creación de datos falsos contra los partidos opositores. A pesar de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) -órgano judicial que regula las elecciones- dictaminó reglas para mitigar los daños de la IA, éstas siguen sin cumplirse. 

EL EFECTO DUNNING- KRUGER EN TIEMPOS DE IA

Es cierto qué en la actualidad las personas usamos la inteligencia artificial para resolver situaciones de la vida cotidiana, ¿pero qué pasa si se utiliza para dar una conferencia laboral con información errónea?. Y lo qué es peor, si usamos esa información para enaltecer y sobresalir nuestra imagen. El problema se agrava cuándo el poco conocimiento se acrecienta con el uso de las redes sociales, la sobreexposición, la falta de verificación de las fuentes, la carencia de retroalimentación y sobre todo el déficit de atención qué posee la sociedad hoy en día. Una sobredimensión de la desinformación y la grandilocuencia de lideres de opinión qué potencian de esta manera el "Efecto Dunning-Kruger".  


La sobreestimación de las capacidades limitadas en algunas áreas por parte de personas que se consideran a si mismas conocedoras de esas mismas áreas, lleva al Efecto Dunning Kruger. Son personas qué en algunos casos saben muy poco de un tema, pero tienen tanta confianza en si mismas que logran convencer a otros que saben mucho más. En otros casos, sucede qué no saben del tema que exponen, y en la actualidad pasa con la IA. 

Algunas personas confían en la fuente de información que utilizó la inteligencia artificial qué consultan, sin revisar ni retroalimentar la información. Produciendo fakes, desinformación, o inventando datos qué no existen. Como sucede en las redes sociales, dónde opinólogos, influencers o lideres de algunos programas del prime time informativo, señalan aspectos que no son ciertos o carecen de veracidad.

Si bien son tiempo dónde se complejiza cada vez más acceder al saber y elegir una fuente confiable, es necesario comprender la importancia de analizar minuciosamente cada detalle, los datos y analizar las fuentes. El trabajo científico es crucial y el respaldo de voces profesionales que sepan verdaderamente del tema para poder evitar caer en fakes news, opinólogos (bajo el efecto D-K) o falsos cientistas.  

En Argentina, el presidente Javier Milei ha demostrado ser ejemplo del efecto Dunning-Kruger con el ataque a más de 45 periodistas en el ultimo mes. Su forma de expresarse descalificando violentamente a los profesionales que no piensan cómo él, es el claro ejemplo de éste argumento. Ya que desde su asunción, se lo puede ver en distintos medios con una perdida de argumentos qué sólo se apoyan en descalificaciones.

 Por otro lado, limitó los accesos a los lugares comunes de cada periodista, retiró acreditaciones, y ha llevado a cabo la defensa de sus premiaciones y títulos personales, escudando argumentos que no fueron validados por organizamos internacionales. Cómo menciona en su libro publicado en Brasil: "graduado en la U.B.A", cuándo en realidad posee un título en la Universidad de Belgrano. También ocurrió con el diploma qué obtuvo en el Instituto Liberal de Praga, que fue difundido sin la autorización del centro educativo.  

Otro episodio del presidente argentino, fue ante el gobierno español donde recibió la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid por parte de la presidenta comunal, Isabel Díaz Ayuso, en el 2024. Qué incumplía con la Ley 2/2014 de la Acción y del Servicio Exterior, aprobada durante el mandato de Mariano Rajoy. La norma obligaba a Ayuso a informar de su encuentro con Milei al Ministerio de Exteriores, algo que incumplió. Dijo el presidente J. Milei en aquel momento:

"Donde voy soy sensación, de hecho soy el político más popular del mundo (...) a mí me invitan a un montón de lados, me dan un montón de premios".

Esas fueron sus declaraciones en el 2025, en un ataque que realizó a la prensa Argentina, hablando con un medio internacional. Ante ésta dificultad con la prensa, el actual presidente argentino lejos de retractar sus opiniones, confirma su postura y enaltece la figura del líder contestatario, que reproduce fake news y difunde datos de dudosa procedencia. Algo qué todavía perdura en el país y se agudiza en otras partes del mundo: información qué desinforma. 

En ésta línea, propongo un análisis más profundo sobre el Efecto Dunning Kruger en el siguiente podcast:

     

También a través de Ivoox:

 

Y a modo de ejemplo sobre mitos e informaciones que desinforman en el siguiente video, sobre el "Efecto Mandela":

 


Fuentes: https://www.pagina12.com.ar/2025/12/05/los-chatbots-de-ia-pueden-influir-en-los-votantes-segun-dos-estudios/

https://chequeado.com/ultimas-noticias/como-la-inteligencia-artificial-esta-influyendo-en-la-desinformacion-electoral-en-brasil/

https://dialogopolitico.org/edicion-especial-2025-democracia-artificial/inteligencia-artificial-y-elecciones-amenazas-prematuras/

https://www.lanacion.com.ar/tecnologia/los-chatbots-de-ia-pueden-influir-en-tu-voto-da-igual-que-modelo-que-uses-nid08122025/

https://www.infobae.com/educacion/2026/01/19/cuales-son-los-principales-sesgos-cognitivos-y-como-se-manifiestan-en-la-ia/

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0747563225002262?via%3Dihub

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La ilusión de conocernos: privacidad, atención y el homo interneticus

Natalie Portman como Nina, frente a un espejo que multiplica su reflejo, en la película El cisne negro.

Si creés que te conocés bastante bien, dejame decirte que Internet tiene sus dudas. Damos por hecho que nuestro conocimiento es confiable, que nuestros datos no le interesan a nadie, que elegimos qué mirar y que seguimos siendo los mismos de antes del celular. Cada una de esas certezas tiene hoy estudios, casos y cifras en contra. En este artículo te propongo revisarlas una por una.

Creer que sabemos: el efecto Dunning-Kruger

En 1999, los psicólogos David Dunning y Justin Kruger, de la Universidad de Cornell, tomaron pruebas de lógica, gramática y humor a un grupo de estudiantes y después les pidieron que se ubicaran respecto de sus compañeros. Los del cuartil más bajo habían quedado, como grupo, cerca del percentil 12. Ellos se ubicaron en el 62.

Los más competentes, en cambio, se subestimaban. Así nació el efecto Dunning-Kruger: para detectar nuestros errores necesitamos justamente el conocimiento que nos falta.

Ilustración del efecto Dunning-Kruger: la relación entre lo que sabemos sobre un tema y la confianza que sentimos.
Ilustración: jrgsanta.com.

Internet le suma una capa. En 2015, un equipo de Yale publicó nueve experimentos que muestran que buscar información en línea infla la estimación de lo que sabemos, incluso sobre temas que no buscamos. Matthew Fisher, autor principal del estudio, lo explicó así:

"Se vuelve más fácil confundir tu propio conocimiento con esta fuente externa. Cuando las personas están realmente solas, pueden equivocarse muchísimo sobre cuánto saben y cuánto dependen de Internet".

Para ser justos, el efecto original está en discusión. En 2020, Gilles Gignac y Marcin Zajenkowski analizaron 929 casos y concluyeron que buena parte del patrón es un artefacto estadístico. Una réplica de 2023 con una muestra representativa sí encontró el efecto, aunque más chico. Lo que sobrevive a la discusión es más incómodo: casi todos nos ubicamos por encima del promedio.

La privacidad como derecho

Carissa Véliz, filósofa e investigadora en Oxford, sostiene en Privacidad es poder (2020), como explicó en una entrevista con BBC Mundo, que perder privacidad es cederle poder a otros. Por eso propone tratar los datos personales como una sustancia tóxica, y regularlos como se reguló el amianto.

No es una exageración teórica: en una encuesta que realizó con Siân Brooke, el 92 % de los participantes dijo haber tenido una mala experiencia relacionada con su privacidad en Internet. Frente a quien dice no tener secretos, su respuesta es que el problema es no saber qué conviene proteger, y que eso suele descubrirse cuando ya es tarde.

Vigilancia colectiva: el caso TikTok

La periodista española Marta Peirano lleva el problema a otra escala. En su charla de TEDxMadrid de 2019 enumera lo que ya sabemos: nuestros dispositivos nos escuchan y nos geolocalizan aunque les pidamos que no lo hagan, y nuestra cara y nuestra voz entrenan algoritmos de reconocimiento sin nuestro consentimiento. Por eso concluye que la vigilancia es un problema colectivo, que no se resuelve con decisiones individuales.

TikTok muestra la dimensión geopolítica de esa idea. Tras años de sospechas de que los datos de sus usuarios llegaban al gobierno chino, en enero de 2026 se cerró un acuerdo de unos 14.000 millones de dólares:

  • una sociedad controlada por inversores estadounidenses opera la app para más de 200 millones de usuarios en Estados Unidos;
  • Oracle audita la seguridad de los datos;
  • el algoritmo de recomendación se reentrena en el país.

El acuerdo no respondió si había espionaje. Respondió otra pregunta: quién se queda con los datos.

Pandemia: el caso CuidAR

En la Argentina, la app CuidAR funcionó durante la pandemia como permiso de circulación. Para obtenerlo había que completar un autodiagnóstico de síntomas, y los términos de uso incluían el consentimiento para que el Estado tratara "datos sensibles de salud".

Pantalla de la aplicación CuidAR en un celular.
La app CuidAR, permiso de circulación durante la pandemia. Fuente: Clarín.

Amnistía Internacional, que analizó esos términos, advirtió que el sistema era centralizado y que el código del servidor, el que permite saber qué se hace con los datos, nunca se hizo público. La Fundación LED, en un informe, colocó a la Argentina en el quinto puesto de un ranking mundial de afectación de la privacidad por la pandemia.

La Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, por su parte, no encontró evidencia de que la app violara la ley. Aun así, en 2024, la Justicia admitió un amparo colectivo y ordenó borrar íntegramente las bases de datos. Beatriz Busaniche, presidenta de la Fundación Vía Libre, señaló:

"Este caso deja un precedente importante y debería ser homologado al resto de las aplicaciones que siguen manteniendo datos sin sentido".

Atención, emociones y diseño: creer que elegimos

Las redes compiten por nuestra atención, y la entrenan para saltar de un estímulo a otro, como desarrollamos en "¿Ver para creer?". Para retenerla, el recurso más eficaz son las emociones. El documental de DW El poder de las emociones muestra cómo el neuromarketing convierte en método lo que antes era intuición publicitaria, y advierte que "el arsenal de métodos neurocientíficos ofrece nuevas posibilidades, pero también peligros".

Frente a esto aparece una defensa conocida: la tecnología es neutral y todo depende del uso. El historiador Melvin Kranzberg la discutió en 1986 con su primera ley: la tecnología no es buena ni mala, pero tampoco es neutral.

Su argumento es que las técnicas interactúan con la sociedad y producen consecuencias que van mucho más allá de su propósito inmediato, y que una misma tecnología puede dar resultados muy distintos según el contexto.

Homo interneticus: creer que seguimos siendo los mismos

La preocupación no es nueva. En 1997, el politólogo italiano Giovanni Sartori describió al homo videns: una persona formada por la pantalla antes que por la lectura, para la que la imagen desplaza a la palabra y el pensamiento abstracto se debilita.

En 2010, el documental de la BBC La revolución virtual actualizó la pregunta para Internet: ¿estamos pasando al homo interneticus? Según el documental, la generación web llegará a la adultez con más de 10.000 horas conectada. La neurocientífica Susan Greenfield, la voz más alarmista, temía que un cerebro criado donde las acciones no tienen consecuencias se quedara en un estado infantil.

Las relaciones también cambiaron. El psicólogo Robin Dunbar calculó en 1992 que una persona puede mantener alrededor de 150 relaciones estables. En Facebook, la mayoría interactúa a diario con cinco o seis personas; el resto observa. Ese voyeurismo, mirar sin exponerse o exponerse como una celebridad, se volvió una forma de vida.

Infografía del número de Dunbar: los círculos de relaciones que una persona puede sostener, hasta un máximo de unas 150.
El número de Dunbar. Fuente: Difusor Ibero.

Esa misma conexión también movilizó. La Política 2.0 de la campaña de Barack Obama en 2008 acercó a los jóvenes a la política a través de las redes. Ocho años después, las mismas herramientas sirvieron para el caso Cambridge Analytica, que analizamos en "La realidad filtrada".

¿El final o el principio?

¿Qué permite un libro que no permite la pantalla? Un metaanálisis de 2018 reunió 54 estudios con 171.055 participantes que compararon la comprensión de un mismo texto leído en papel o en una pantalla. Los resultados son claros:

  • En papel se comprende mejor, aunque la diferencia es pequeña.
  • La ventaja crece cuando se lee con tiempo limitado.
  • Aparece en textos informativos, no en los puramente narrativos.
  • Aumentó con los años, en lugar de achicarse.

¿Hay evidencia de que la red cambia cómo pensamos? David Nicholas, del University College London, analizó millones de registros de navegación y detectó que el 40 % de los usuarios no regresa nunca a un sitio que ya visitó.

El documental de la BBC lo explica con dos tipos de lectores: los erizos, de lectura lineal y concentrada en una sola idea, y los zorros, que avanzan por asociación, de un enlace al siguiente. En un experimento con 100 voluntarios, la generación web respondió revisando la mitad de las páginas y usando apenas un sexto del tiempo que necesitaron los mayores.

Es la misma preocupación que planteamos en "A la deriva de la red": la lectura profunda pierde terreno frente al salto permanente de un estímulo a otro.

Ilustración de personas leyendo en papel y en pantalla.
Leer en papel o en pantalla. Ilustración: BrainFacts.org.

Palabras finales

Los casos aquí tratados dejan dos conclusiones.

Por un lado, sobreestimarnos no es un defecto individual: es el punto de partida de casi todos. Creemos saber, creemos estar a salvo y creemos elegir, mientras las plataformas, los gobiernos y los corredores de datos trabajan sobre esas certezas.

Por el otro, la salida tampoco es individual. Como muestran CuidAR y TikTok, lo que pasa con nuestros datos se decide en tribunales, en acuerdos y en leyes. La red puede ser un espejo de lo que somos, pero solo sirve si aprendemos a mirarnos. Conocernos mejor empieza por desconfiar un poco de nuestras propias certezas.

Para conocer más

Si querés escuchar cómo estas ideas se cruzan con la vida cotidiana, te recomiendo el episodio 4 de Demasiado bueno para ser IA, "¿Qué tan bien te conocés?", donde cuento la historia completa de CuidAR y por qué "no tengo nada que esconder" es el Dunning-Kruger de la privacidad.

Y si preferís verlo, en el video "5 cosas que creés de vos (y que Internet ya puso en duda)" recorro estos temas con imágenes, desde el censo que salvó cientos de miles de vidas hasta la cronología completa de TikTok.

Referencias

  1. Kruger, J. y Dunning, D. (1999). Unskilled and unaware of it. Journal of Personality and Social Psychology, 77(6). https://doi.org/10.1037/0022-3514.77.6.1121
  2. Fisher, M., Goddu, M. K. y Keil, F. C. (2015). Searching for explanations: How the Internet inflates estimates of internal knowledge. Journal of Experimental Psychology: General, 144(3). https://doi.org/10.1037/xge0000070 (Cita de Fisher: American Psychological Association, comunicado del 31 de marzo de 2015. https://www.apa.org/news/press/releases/2015/03/internet-knowledge)
  3. Gignac, G. E. y Zajenkowski, M. (2020). The Dunning-Kruger effect is (mostly) a statistical artefact. Intelligence, 80. Dunkel, C. S. y otros (2023). Reevaluating the Dunning-Kruger effect. Intelligence, 96. https://doi.org/10.1016/j.intell.2022.101717
  4. Hernández Velasco, I. (15 de octubre de 2020). Carissa Véliz: "La falta de privacidad ha causado, indirectamente, más muertes que el terrorismo". BBC Mundo. Reproducida en https://www.elobservador.com.uy/nota/carissa-veliz-profesora-de-oxford-la-falta-de-privacidad-ha-causado-indirectamente-mas-muertes-que-el-terrorismo--2020101511740
  5. Véliz, C. (2020). El desafío de la privacidad en la era tecnológica. CIDOB. https://www.cidob.org/publicaciones/pildora-opinion-desafio-privacidad-era-tecnologica
  6. Peirano, M. (2019). La vigilancia es un problema colectivo, como el cambio climático. TEDxMadrid. https://www.ted.com/talks/la_vigilancia_es_un_problema_colectivo_como_el_cambio_climatico
  7. DW (23 de enero de 2026). TikTok crea empresa conjunta en EE. UU. para evitar prohibición. https://www.teletica.com/entretenimiento/tiktok-crea-empresa-conjunta-en-ee-uu-para-evitar-prohibicion_400935 · MacMagazine (19 de diciembre de 2025). TikTok assina acordo e venda para os EUA deverá ser fechada em janeiro. https://macmagazine.com.br/post/2025/12/19/tiktok-assina-acordo-e-venda-para-os-eua-devera-ser-fechada-em-janeiro/
  8. Amnistía Internacional Argentina (2020). Documento sobre la app Cuidar. https://amnistia.org.ar/wp-content/uploads/delightful-downloads/2020/09/paper-app-cuidar-MODIFICADO.pdf
  9. iProfesional (2020). Polémica por la app CuidAR: estudio advierte sobre la violación de la privacidad. https://www.iprofesional.com/actualidad/318804-polemica-por-app-cuidar-advierten-por-violacion-de-privacidad
  10. Marval O'Farrell Mairal (2020). Investigation into App Cuidar Finds no Evidence of Breach. https://www.marval.com/Publicacion/investigacion-sobre-la-app-cuidar-13816?lang=en
  11. DPL News (13 de junio de 2024). Protección de datos: la Justicia ordenó al Estado borrar las bases de la aplicación CUID.AR. https://dplnews.com/argentina-proteccion-de-datos-la-justicia-ordeno-al-estado-borrar-las-bases-de-la-aplicacion-cuid-ar/
  12. DW. El poder de las emociones: ¿somos objeto de manipulación? https://www.dw.com/es/el-poder-de-las-emociones-somos-objeto-de-manipulaci%C3%B3n/a-62674771
  13. Kranzberg, M. (1986). Technology and History: "Kranzberg's Laws". Technology and Culture, 27(3). https://doi.org/10.2307/3105385
  14. Sartori, G. (1998). Homo videns. La sociedad teledirigida. Taurus. https://www.casadellibro.com.co/libro-homo-videns-la-sociedad-teledirigida/9788466342513/6311202
  15. BBC (2010). La revolución virtual, capítulo 4: "Homo Interneticus". https://www.youtube.com/watch?v=lFEyc79W0IQ
  16. Delgado, P., Vargas, C., Ackerman, R. y Salmerón, L. (2018). Don't throw away your printed books: A meta-analysis on the effects of reading media on reading comprehension. Educational Research Review, 25. https://cris.haifa.ac.il/en/publications/dont-throw-away-your-printed-books-a-meta-analysis-on-the-effects/
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Privacidad es poder: el predominio de la vigilancia masiva


Detrás de las pantallas que consultamos mecánicamente decenas de veces al día, opera una compleja arquitectura de vigilancia, manipulación emocional y reconfiguración neurobiológica que redefine la soberanía individual. La ilusión de actuar con total libertad en la red choca frontalmente con el sesgo cognitivo, la recolección masiva de datos y el diseño intencionado de plataformas construidas para capturar la atención humana.

Auto
percepción en la era digital y el sesgo del conocimiento

La sobreabundancia de datos en Internet genera una falsa sensación de maestría conceptual que distorsiona la evaluación de nuestras propias capacidades. Este fenómeno se vincula directamente con el Efecto Dunning-Kruger, un sesgo cognitivo donde individuos con escaso conocimiento en un área tienden a sobreestimar drásticamente su competencia, mientras que los expertos reconocen la complejidad del campo.

En el entorno online, la inmediatez de los motores de búsqueda amplifica esta distorsión. Al confundir el acceso instantáneo a la información con la asimilación crítica del conocimiento, el usuario promedio adopta posturas tajantes sobre asuntos complejos, reduciendo el espacio para el debate riguroso y la autocrítica intelectual.

Privacidad, vigilancia y la dimensión colectiva del control

La privacidad no representa un privilegio individual de ocultamiento, sino un derecho fundamental que sostiene la autonomía democrática y la libertad de expresión. En su obra Privacidad es poder, la investigadora Carissa Véliz advierte que la comercialización indiscriminada de datos personales erosiona las bases de la sociedad abierta al transformar la conducta humana en materia prima predecible.

Como sostiene la especialista Marta Peirano, la vigilancia digital no constituye una problemática personal que se solucione con configuraciones individuales, sino un mecanismo de control social colectivo. Esta dinámica se evidencia en casos globales y coyunturas de emergencia:

  • Caso de estudio TikTok: Las acusaciones sobre ciberespionaje, extracción masiva de metadatos y control algorítmico por parte del gobierno chino exponen la dimensión geopolítica de las aplicaciones masivas.

  • Pandemia y gestión de datos: La crisis sanitaria aceleró la adopción de aplicaciones de rastreo donde las omisiones éticas y la opacidad en el manejo de datos sentaron precedentes de monitorización estatal sin auditoría pública.

Impacto en el comportamiento, la psicología y el debate de la neutralidad

Las tecnologías digitales no son instrumentos neutros, sino arquitecturas orientadas a condicionar la atención mediante el neuromarketing y la manipulación emocional. La discusión sobre la neutralidad tecnológica se resuelve al observar cómo la interfaz misma moldea la conducta: el diseño del infinite scroll, el autoplay y las notificaciones intermitentes están calibrados para explotar las vulnerabilidades del sistema dopaminérgico.

Esta sobreestimulación permanente acarrea graves consecuencias comportamentales:

  1. Dependencia y fragmentación de la atención: La exposición ininterrumpida a alertas degrada la atención ejecutiva, imposibilitando la concentración profunda en tareas complejas.

  2. Explotación emocional del consumo: El neuromarketing analiza respuestas inconscientes para dirigir decisiones de compra y moldear la opinión pública mediante contenidos que apelan a la indignación.

  3. Determinismo del diseño: Las plataformas imponen reglas de interacción que incentivan la reacción rápida y penalizan el análisis pausado, demostrando que la herramienta nunca es aséptica.

El nacimiento del "Homo Interneticus": De la sociabilidad al pensamiento asociativo

La conexión permanente ha dado origen a una nueva generación digital cuyas estructuras cognitivas, emocionales y políticas son moldeadas por la red. El Homo Interneticus habita un entorno donde la frontera entre lo físico y lo virtual se ha disuelto, transformando la construcción de la identidad y la naturaleza de los lazos interpersonales.

La especialista Sherry Turkle analiza cómo la "vida en Facebook" promueve una sobreexposición donde la identidad se convierte en una versión curada y simulada para obtener validación externa. Esta dinámica distorsiona las relaciones: el Número de Dunbar (desarrollado por Robin Dunbar) establece un límite neurobiológico de 150 vínculos cohesivos; sin embargo, las redes simulan miles de contactos sosteniendo un modelo basado en el voyeurismo digital.

En el plano cognitivo, el procesamiento de información ha cambiado del modelo lineal de los Erizos (lectura enfocada y profunda) al modelo asociativo y fragmentado de los Zorros (escaneo rápido y disperso). Asimismo, este sujeto habita la llamada Política 2.0, donde la red actúa como un potente catalizador para la movilización ciudadana y la polarización del debate público.

Reflexión final: Lectura, evidencia y preguntas sobre el futuro

La transición del libro físico a la pantalla digital marca la brecha entre la asimilación conceptual profunda y la navegación asociativa. Mientras que la lectura en papel exige y fortalece la memoria de trabajo, la lectura en formatos digitales incentiva la distracción constante mediante hipervínculos y estímulos visuales, reconfigurando la plasticidad cerebral de forma medible según los postulados de Nicholas Carr y Marshall McLuhan.

Las evidencias científicas confirman que la red está modificando la memoria a largo plazo y la capacidad analítica. Frente a este panorama, las preguntas sobre el futuro permanecen abiertas: ¿nos encontramos ante el fin de la autonomía intelectual o ante el principio de una inteligencia colectiva superior gracias a la tecnología?

🎙️ Expandí esta experiencia transmedia: Te invitamos a escuchar el desglose de todos estos ejes en el Capítulo 4 de Hoy Todo Vale en iVoox o a acceder a la versión en video en nuestro canal de YouTube.


Fuentes y Fuentes Consultadas

  • Carr, N. (2010). Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestros cerebros?. Editorial Taurus.

  • Dunbar, R. I. M. (1992). Neocortex size as a constraint on group size in primates. Journal of Human Evolution.

  • Kruger, J., & Dunning, D. (1999). Unskilled and unaware of it: How difficulties in recognizing one's own incompetence lead to inflated self-assessments. Journal of Personality and Social Psychology.

  • McLuhan, M. (1964). Understanding Media: The Extensions of Man. McGraw-Hill.

  • Peirano, M. (2019). El enemigo conoce el sistema: Manipulación de ideas, personas y votos después de redes sociales. Debate.

  • Turkle, S. (2011). Alone Together: Why We Expect More from Technology and Less from Each Other. Basic Books.

  • Véliz, C. (2020). Privacidad es poder: Datos, vigilancia y libertad en la era digital. Debate.

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Detrás de la pantalla: las heridas familiares que no se ven

 Cuando el dolor viene desde casa. 



La familia suele ser uno de los primeros espacios donde aprendemos a relacionarnos, expresar lo que sentimos y construir nuestra autoestima. Sin embargo, no todas las personas crecen en un ambiente de contención y seguridad. Los conflictos constantes, la falta de comunicación, los gritos, el rechazo o la ausencia de apoyo emocional pueden influir en la manera en que una persona se percibe a sí misma y se relaciona con los demás. 

Crecer en una familia disfuncional no significa que una persona necesariamente vaya a tener problemas psicológicos, pero sí puede hacer que algunas experiencias sean más difíciles de afrontar. En ciertos casos, alguien puede acostumbrarse a ocultar sus emociones, tener miedo al rechazo, desconfiar de los demás o sentir que debe esforzarse constantemente para recibir cariño y reconocimiento. Otras personas pueden experimentar dificultades para poner límites, expresar sus necesidades o construir relaciones saludables.

Muchas veces, estas experiencias no se ven desde afuera. Una persona puede mostrarse alegre, sociable y activa, mientras internamente siente tristeza, inseguridad o soledad. Incluso puede tener dificultades para reconocer lo que siente, especialmente si durante su infancia no tuvo un espacio seguro para hablar de sus emociones. Las experiencias familiares adversas pueden afectar el bienestar y el desarrollo, aunque sus consecuencias varían según cada persona y el apoyo que encuentre a lo largo de su vida.

 


Internet como refugio emocional

En este contexto, las redes sociales pueden ocupar un lugar importante. Para alguien que no encuentra comprensión o afecto en su hogar, Internet puede convertirse en un espacio donde buscar compañía, expresar lo que siente o encontrar personas que hayan atravesado situaciones similares. Leer experiencias de otros puede ayudar a comprender que no está solo y que existen otras formas de construir vínculos.

Sin embargo, las redes también pueden generar nuevas dificultades. Ver constantemente familias que parecen perfectas, padres cariñosos, reuniones felices y relaciones aparentemente ideales puede provocar tristeza o hacer que una persona compare su propia historia con la de los demás. Es importante recordar que lo que se publica en Internet suele mostrar solo una parte de la realidad y que ninguna familia está libre de conflictos.


La influencia de Internet en nuestra mente

Las plataformas digitales están diseñadas para mantener nuestra atención mediante notificaciones, recomendaciones y contenido personalizado. Esta dinámica se puede relacionar con las ideas de Nicholas Carr en su libro Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?, donde analiza cómo el uso de Internet influye en nuestra atención y en la manera en que procesamos la información. En una persona que atraviesa dificultades emocionales, el uso de las redes puede convertirse en una forma de distraerse de los problemas cotidianos o evitar por un momento aquello que le genera malestar. Sin embargo, aunque esa distracción puede brindar alivio temporal, no siempre ayuda a resolver lo que sucede.

También es importante reconocer que las redes sociales no son necesariamente negativas. Pueden facilitar el acceso a información sobre salud mental, brindar espacios de expresión y permitir que las personas encuentren comunidades de apoyo. Lo importante es aprender a utilizarlas de manera consciente y comprender que ningún contenido de Internet puede reemplazar por completo el acompañamiento emocional que una persona necesita. Hablar con alguien de confianza, buscar ayuda profesional cuando sea necesario y construir vínculos seguros pueden ser pasos importantes para aprender a gestionar las emociones y desarrollar una relación más saludable con uno mismo.

Nuestra historia no determina nuestro futuro

Crecer en una familia disfuncional puede dejar experiencias difíciles que influyen en la autoestima, la confianza y la manera de relacionarse con los demás. Las redes sociales pueden funcionar como un refugio y una fuente de apoyo, pero también pueden alimentar comparaciones y distracciones que no siempre benefician nuestro bienestar. Nuestra historia familiar influye en quienes somos, pero no determina por completo quiénes podemos llegar a ser. Detrás de cada pantalla puede haber una historia que desconocemos, emociones que no se expresan y heridas que no siempre son visibles. Reconocer lo que nos pasa, comprender nuestras emociones y buscar relaciones más saludables también forma parte de construir nuestro propio camino.

También es importante entender que sanar no significa olvidar lo vivido ni hacer como si nada hubiera pasado. A veces, implica aprender a poner límites, dejar de buscar constantemente la aprobación de los demás y reconocer que merecemos vínculos en los que nos sintamos queridos, escuchados y respetados. En este proceso, las redes sociales pueden ser una herramienta positiva si las utilizamos para encontrar información, compartir experiencias y conectar con personas que nos ayuden a sentirnos comprendidos, sin convertir la vida de los demás en una medida de nuestro propio valor.

En definitiva, no podemos elegir la familia en la que crecemos, pero sí podemos construir nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. Aunque las experiencias del pasado dejen huellas, no tienen por qué definir nuestro futuro. Aprender a reconocer nuestras heridas, pedir ayuda cuando lo necesitamos y alejarnos de aquello que nos hace daño son pasos importantes para nuestro bienestar emocional. En un mundo donde las redes sociales muestran constantemente vidas aparentemente perfectas, recordar que cada persona tiene su propia historia nos permite mirar más allá de las apariencias y comprender que nadie tiene que ser perfecto para merecer amor, tranquilidad y una vida saludable.


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Fuentes y bibliografía:

 Carr, N. (2011). Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Taurus. Permite reflexionar sobre la influencia de Internet en nuestra atención y en la manera en que procesamos la información.

Enlace: https://books.google.com/books?id=0bLKmaXgdxMC

 Centers for Disease Control and Prevention (CDC). About Adverse Childhood Experiences (ACEs). Explica cómo las experiencias adversas durante la infancia pueden afectar el bienestar y el desarrollo a largo plazo.

Enlace: https://www.apa.org/topics/social-media-internet/health-advisory-adolescent-social-media-use

 American Psychiatric Association. Social Determinants of Mental Health in Children and Youth. Aborda factores familiares y sociales que pueden influir en la salud mental de niños y jóvenes.


Te invitamos a escuchar nuestro podcast!! Si queres saber más sobre el tema y escuchar mas a fondo, es por acá. 

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Nostalgia del Aburrimiento- El Fact-Checking frente a la velocidad de la desinformación

Por Fátima Gnius




Antes, la certeza era la condición indispensable para publicar un dato; hoy, la velocidad del algoritmo exige consumir primero y dudar después. Frente al flujo diario y constante de información, el periodismo contemporáneo recurrió a la creación de unidades especializadas de verificación como Chequeado, Snopes y AFP Factual. Sin embargo, mientras una unidad de investigación requiere horas o días para desmontar metódicamente una falsedad, la arquitectura algorítmica de las plataformas premia e inmuniza la mentira en cuestión de segundos. Como analizamos anteriormente en nuestro post sobre ecología de los medios, la dinamización de los ecosistemas digitales altera de raíz las reglas del juego informativo.

Esta asimetría estructural plantea un interrogante central: ¿es el fact-checking un antídoto real o una herramienta de respuesta estructuralmente lenta frente a un sistema diseñado para rentabilizar la indignación?

1. La velocidad del algoritmo contra la lentitud de la prueba

 La desinformación no circula por un simple error técnico o una falla del sistema, sino por pura eficiencia económica. Como señalan sistemáticamente las coberturas tecnológicas de medios de referencia como The Verge y la sección Tech de The Guardian, la dinámica de distribución en plataformas sociales prioriza aquellos contenidos que generan alto engagement emotivo e interacción inmediata.

Desde la teoría crítica de la comunicación, Marta Peirano en El enemigo conoce el sistema explica que las plataformas no están neutralmente diseñadas para informar, sino para secuestrar y retener la atención a través de interfaces predatorias. La mentira o la información manipulada activa respuestas fisiológicas inmediatas en la amígdala (miedo, rabia o validación de sesgo, entendida como la tendencia a aceptar automáticamente como verdadera cualquier información que confirme nuestros prejuicios previos), lo que garantiza su circulación masiva antes de que cualquier filtro periodístico o institucional pueda intervenir.

Por su parte, en Infocracia, el filósofo Byung-Chul Han plantea que la información ha dejado de ser narrativa o explicativa para volverse "afectiva y operacional". En este escenario, el gesto cotidiano del scroll infinito en TikTok, X o Instagram Reels acelera dramáticamente esta dinámica: un video corto con tipografía roja que exclama "¡Atención! Mirá lo que no quieren que sepas" explota la brecha entre el impulso emocional primario y la verificación analítica. Antes de contrastar el dato en Google, el usuario reenvía el video a un grupo cerrado de WhatsApp. En ese microsegundo de reenvío guiado por la urgencia o el pánico, la desinformación logra una distribución capilar y cerrada donde el verificador público rara vez tiene alcance directo.


2. Deepfakes y la IA generativa como acelerador

Si el periodismo de comprobación ya corría por detrás de las imágenes fuera de contexto o de los textos manipulados, la irrupción de la inteligencia artificial generativa eliminó por completo el costo de producción de la mentira visual.

Lo que el teórico de la comunicación Lev Manovich denomina la automatización de la cultura visual a escala masiva, hoy se traduce en la producción instantánea de evidencia falsa hiperrealista. La falsificación ya no requiere un taller de postproducción o edición experta; requiere únicamente redactar un prompt en un modelo sintético.

Un ejemplo claro de nuestra cotidianeidad digital se observa en las imágenes virales generadas por IA, como la célebre foto del Papa Francisco vistiendo una campera puffer de alta costura o las imágenes fotorrealistas de supuestos arrestos de figuras públicas antes de que ocurran. En cuestión de minutos, millones de usuarios interactúan y reaccionan ante una "prueba visual" irrefutable a primera vista. Para cuando los equipos de verificación publican el análisis forense sobre la iluminación, las sombras, el desenfoque o el renderizado de las manos, el estímulo visual ya cumplió su función: instalar un meme, alimentar una burla o consolidar una confirmación de sesgo en el imaginario colectivo.

3. La subasta de la atención, la identidad de tribu y el Backfire Effect

Para entender por qué las noticias falsas o las cámaras de eco son tan difíciles de erradicar, es necesario mirar la infraestructura del mercado publicitario digital, un eje analizado recurrentemente por instituciones de la industria como el IAB Argentina.

En Privacidad es poder, la investigadora Carissa Véliz argumenta que el verdadero peligro del perfilado de datos no es solo comercial, sino profundamente político. La compra de espacios publicitarios automatizados y el micro-targeteo permiten subastar la atención de los usuarios en tiempo real. Cuando la información se fragmenta a la medida exacta de los miedos y prejuicios de cada perfil, la noción misma de un "espacio público compartido" colapsa.

Reportes e investigaciones de centros de estudio como el Pew Research Center y el Knight Center confirman que la confianza en las instituciones tradicionales se erosiona a la par que aumenta el consumo de fragmentos de información descontextualizada en redes.

A este escenario se suma un fenómeno clave investigado por la ciencia cognitiva: el Efecto Tiro por la Culata (Backfire Effect). Cuando la información se vuelve identitaria, el veredicto del fact-checking no necesariamente invita a la reflexión. Por el contrario, cuando una unidad de verificación cataloga como "Falso" un discurso o dato emblemático para un colectivo político o cultural, la sección de comentarios suele reaccionar acusando al propio verificador de responder a "intereses ocultos" de las élites. El desmentido, paradójicamente, termina alimentando la conversación, el victimismo y la cohesión alrededor de la narrativa falsa.

4. Del sesgo al dato: Herramientas para la investigación periodística

Frente a este ecosistema saturado, la labor periodística exige incorporar fuentes primarias y herramientas de monitoreo continuo para evitar caer en la trampa del sesgo algorítmico:

Monitoreo de conversación e impacto: Herramientas de rastreo como Brand24 o la búsqueda avanzada en plataformas permiten medir el pulso, la temperatura y los picos de conversación social en tiempo real.

Curaduría y análisis de tendencias: Medios de referencia como BBC Mundo, la sección de Tecnología de La Vanguardia y análisis de mercado como Think with Google aportan contexto analítico sobre los hábitos de consumo digital y los cambios en las plataformas.

Filtros periodísticos especializados: La revisión sistemática de publicaciones clave en el ámbito del periodismo y la comunicación como Nieman Lab y Mediagazer resulta indispensable para entender cómo los propios algoritmos remodelan cotidianamente las salas de redacción.

Conclusión: De la verificación reactiva al Prebunking

Si la verificación posterior llega tarde por definición estructural, el debate contemporáneo no puede centrarse únicamente en exigir a los periodistas o a las salas de redacción que verifiquen más rápido. La respuesta ante la desinformación exige pasar de la corrección reactiva a estrategias de "Prebunking" (pre-verificación o inoculación mediática): educar activamente a la ciudadanía en las técnicas de manipulación y en el funcionamiento de las interfaces antes de que el contenido falso circule masivamente.
Así como aprendimos a leer e interpretar etiquetas nutricionales en los alimentos, la educación en medios debe promover una noción clara de higiene y nutrición digital. Comprender que la indignación o el pánico que sentimos frente a la pantalla no son casuales, sino el resultado directo de un diseño enfocado en monetizar nuestra atención, es el primer paso indispensable para desactivar el circuito de la desinformación.

Ecosistema Transmedia: Explorá La nostalgia del aburrimiento

Este artículo forma parte del proyecto académico y transmedia La nostalgia del aburrimiento, donde analizamos la ecología de los medios, la cultura algorítmica y las transformaciones de la atención en la era digital.

Podés seguir el debate y profundizar en la temática a través de nuestras distintas plataformas:

🎙️ Escuchá el Podcast en SoundCloud: La nostalgia del aburrimiento en Ivoox — Episodios donde debatimos en formato audio sobre la aceleración informativa, el derecho al aburrimiento y el impacto de los algoritmos en la concentración.



🎬 Mirá los videos en YouTube: La nostalgia del aburrimiento en YouTube — Ensayos audiovisuales  y análisis de casos sobre desinformación, dark patterns e inteligencia artificial generativa.



📝 Navegá más entradas del Blog: Inicio del Blog - La nostalgia del aburrimiento — Leé el resto de nuestras publicaciones y análisis teóricos sobre comunicación digital.

Bibliografía de referencia citable:

Han, Byung-Chul (2022): Infocracia: La digitalización y la crisis de la democracia. Editorial Herder.
Kahneman, Daniel (2012): Pensar rápido, pensar despacio. Debate.
Manovich, Lev (2018): El software toma el mando. Editorial UOC.
Peirano, Marta (2019): El enemigo conoce el sistema: Manipulación de ideas, personas y votos después de redes sociales. Debate.
Véliz, Carissa (2021): Privacidad es poder: Tomar el control de nuestros datos para proteger nuestra libertad. Debate.
Wardle, Claire y Derakhshan, Hossein (2017): Information Disorder: Toward an interdisciplinary framework for research and policy making. Council of Europe.


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La realidad filtrada: cómo Facebook influye en la política

Descripción de la imagen

Las burbujas de filtros

Si sos una de esas personas que se "informan" a través de las redes sociales, dejame decirte que no te estás informando. Las noticias que ves están filtradas de modo que solo te enteres de lo que ellos quieren que sepas. ¿Quiénes son ellos? Se los conoce como el club de los cinco: un grupo de cinco empresas que controlan prácticamente todo lo que pasa en Internet.

Sería incorrecto decir que controlan lo que pensás; no es tan grosero como eso. Lo que sí hacen es construir una realidad a tu medida, como hablamos en un artículo anterior.

Las plataformas extraen datos acerca de nosotros que les dicen quiénes somos y qué pensamos. A partir de estos datos, los algoritmos construyen nuestros feeds o Inicios de forma personalizada, lo que hace que cada usuario termine viviendo en su propia burbuja de filtros.

El concepto de burbuja de filtros fue originado por Eli Pariser, un activista político estadounidense, y se popularizó gracias a la charla TED que realizó en marzo de 2011.

En la charla puede encontrarse un ejemplo claro del fenómeno. Pariser pidió a dos de sus amigos que buscaran en Google la palabra "Egipto" y en los resultados de ambos había una diferencia clave: a uno le aparecían enlaces a la contemporánea Revolución de Egipto, pero al otro no.

Este fue uno de los primeros ejemplos acerca de cómo los algoritmos estaban impactando en la construcción de la realidad. En su libro, El filtro burbuja: Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos (2011), Pariser ve tres formas en las que las burbujas de filtros podrían interponerse en la construcción de conocimiento que resultan fuertemente vigentes en el día de hoy:

  • Elimina la serendipia (el encuentro casual) con nuevas ideas.
  • Crea un bucle de confirmación al reforzar creencias preexistentes.
  • Ofrece una versión fragmentada y descontextualizada de la realidad.
Eli Pariser, activista y autor del concepto de burbuja de filtros, en el escenario de TED
Eli Pariser, creador del concepto de burbuja de filtros, durante una de sus charlas TED. Fuente: TED.

El caso Cambridge Analytica

Dentro del club de los cinco dueños de Internet, Facebook protagonizó el escándalo más importante sobre el uso de datos personales: el caso Cambridge Analytica, una consultora británica que obtuvo datos de millones de usuarios sin su permiso para intentar influir en elecciones. A ocho años de las declaraciones de Christopher Wylie, quien destapó el caso, la historia sigue desarrollándose.

Fundada en 2013, la consultora Cambridge Analytica operaba ofreciendo análisis de datos y perfilamiento psicológico enfocado en campañas políticas. Según detalla CNBC, la empresa obtuvo de forma ilícita la información privada de más de 87 millones de usuarios de Facebook a través de un test de personalidad (This Is Your Digital Life) alojado en la plataforma.

El objetivo era obtener perfiles certeros de los usuarios que les permitieran predecir e influir en sus decisiones electorales. Lo interesante es cómo realizaron esta "manipulación": hicieron uso de estos perfiles para decidir qué noticias podrían cambiar el punto de vista de los votantes. Cuando el momento de las elecciones se acercó, crearon justo esas noticias y las publicitaron de forma segmentada en las redes sociales. Sobre esto, Wylie dice:

"Si empiezas a deformar la percepción de los votantes sin su consentimiento o conocimiento, esa es una violación básica de su autonomía para tomar decisiones libres, porque están votando en función de cosas que creen que son reales pero no necesariamente lo son".
Christopher Wylie, ex empleado de Cambridge Analytica, declarando ante el Senado de Estados Unidos
Christopher Wylie, ex empleado de Cambridge Analytica, durante su declaración ante el Senado de Estados Unidos en mayo de 2018. Fuente: Politico.

Tal como reporta la BBC, estas tácticas se usaron en dos de los grandes momentos electorales globales del momento. Uno de ellos fue la campaña presidencial de Donald Trump en 2016, que terminaría con su elección como presidente de Estados Unidos. El otro fue el referéndum del Brexit de 2016, que llevó a la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Este suceso no solo es relevante debido a las últimas actualizaciones del caso que vieron a un jurado estadounidense fallar en contra de Meta (la actual dueña de Facebook), sino también porque la estrategia de Cambridge Analytica se conectó directamente con la mecánica de las burbujas de filtros: construyeron noticias y anuncios pensados para ser especialmente efectivos una vez atravesados los filtros de los usuarios.

Mark Zuckerberg declarando ante el Congreso de Estados Unidos por el caso Cambridge Analytica
Mark Zuckerberg responde preguntas del Senado de Estados Unidos sobre el caso Cambridge Analytica, el 10 de abril de 2018. Fuente: RFI / Reuters.

La influencia en la política local

No hay que creer que la influencia de las plataformas en la política solo tiene lugar en países centrales. El estudio titulado La mano invisible: el News Feed de Facebook y nuestra dieta informativa se publicó en 2018 y ofrece un claro ejemplo de la influencia de Facebook en la política local.

Cabe mencionar que esta investigación fue realizada en el marco de la World Wide Web Foundation, una organización fundada en 2009 por Tim Berners-Lee, el propio inventor de la Web.

Su objetivo como fundación fue el de establecer una Web para todos, donde los usuarios tengan el poder y obliguen a las empresas a ser transparentes. Sin embargo, el proyecto se terminó en 2024 y hoy solo puede accederse a través de páginas como Wayback Machine.

El punto de partida de la investigación fue una cifra contundente: el 65% de la población argentina utilizaba Facebook como su fuente principal de noticias. Lo que daba pie a una pregunta: ¿cómo se constituía la "dieta informativa" que Facebook ofrecía a estos usuarios?

Para responder esta pregunta, se crearon seis perfiles con la misma información y se siguieron las mismas 22 páginas (una mezcla de portales de noticias y figuras políticas). Luego de un período, se diferenció a los perfiles al darles una polarización política: dos le dieron "Me gusta" a publicaciones de Mauricio Macri, otros dos a publicaciones de Cristina Fernández de Kirchner y otros dos se mantuvieron neutrales.

Los hallazgos indican que los algoritmos de Facebook realizan un filtrado de noticias antes de que estas aparezcan en la "plaza pública" de cada usuario. Se encontró que:

  • Había grandes diferencias entre el número de noticias publicadas y las que llegaban a los perfiles (el 18%).
  • Ciertos temas sociales eran invisibilizados (noticias donde se mencionaban hechos de violencia hacia mujeres).
  • Usuarios con exactamente los mismos datos en el perfil eran expuestos a noticias diferentes (no se pudo determinar los criterios detrás del filtro).

Palabras finales

La conclusión es incómoda: lo que vemos en las redes no es un reflejo de la realidad, sino una versión filtrada a nuestra medida. Y eso tiene implicaciones importantes para cada usuario.

Por un lado, podemos estar seguros de que, entre todos los datos personales que se han recopilado sobre nosotros, en algún lado existe un perfil sobre quiénes somos y qué opinamos. Y no hace falta que alguien quiera aplicar las tácticas de Cambridge Analytica: los algoritmos ya usan ese perfil para moldearnos según sus intereses programados. Hoy ese interés es nuestra atención. ¿Y mañana cuál será?

Por el otro, toda la información que nos llega a través de las redes pasa por filtros que no conocemos y que no podemos cambiar. O eso nos quieren hacer creer. El problema está en que salir de la burbuja de filtros no es fácil ni conveniente. Pero sí es necesario.

Si estás buscando la manera de escapar de tu burbuja de filtros, te recomiendo el último episodio de Demasiado bueno para ser IA. Ahí entro en detalle acerca de las consecuencias de este fenómeno para la vida social y presento algunas propuestas para explotar la burbuja.

Y si te interesa saber más acerca del club de los cinco dueños de Internet, te recomiendo este video donde te cuento casos reales en los que cada una de estas empresas ha recopilado y utilizado nuestros datos para sus propios fines.

Referencias

1. Brodersen, Juan (2018). Dueños de internet: cómo el "Club de los 5" maneja el mundo. Clarín.

2. Broccoli, Agustín (2026). A la deriva de la red: La atrofia cognitiva en la realidad algorítmica. Decir Web.

3. Pariser, Eli (2011). Beware online filter bubbles. TED.

4. Guimón, Pablo (2018). "El Brexit no habría sucedido sin Cambridge Analytica". El País.

5. Meredith, Sam (2018). Facebook and Cambridge Analytica: A timeline of the data-hijacking scandal. CNBC.

6. Redacción BBC Mundo (2018). Cambridge Analytica: el caso de Facebook en 5 preguntas fáciles de entender. BBC Mundo.

7. Op. cit.

8. Durán San Juan, Isabela (2026). Facebook engañó 70 millones de usuarios sobre sus prácticas de privacidad y vendió datos a Cambridge Analytica. Infobae.

9. Ávila, Renata; Ortiz Freuler, Juan y Fagan, Craig (2018). La mano invisible: el News Feed de Facebook y nuestra dieta informativa. World Wide Web Foundation (via Wayback Machine).

10. World Wide Web Foundation (2017). Delivering Digital Equality: The Web Foundation's 2017–2022 Strategy. World Wide Web Foundation (via Wayback Machine).

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George Orwell - 2026: Del Big Brother a las Big Tech




 Tiempo de lectura: 3-4 minutos 

 1984 dejó de ser ciencia ficción

En su célebre novela 1984, George Orwell imaginó un futuro distópico donde un régimen totalitario lo vigilaba todo a través de la figura del Gran Hermano y la omnipresente "telepantalla". Durante décadas, esa obra se leyó como una advertencia lejana o una crítica a los regímenes autoritarios del siglo XX. Sin embargo, en pleno siglo XXI, la realidad no solo alcanzó esa ficción, sino que la superó con creces.

Aunque la diferencia principal reside en la forma en la que ese control es ejercido. En el universo orwelliano, la vigilancia era impuesta por la fuerza y a través del miedo al Estado. Hoy en día, en cambio, llevamos la "telepantalla" en el bolsillo por voluntad propia y pagamos gustosos por ella. Aceptamos términos y condiciones sin leer y entregamos voluntariamente nuestra ubicación, nuestras rutinas, nuestros gustos y nuestros pensamientos más íntimos a través de nuestros dispositivos. 


El ojo que todo lo ve: Del Gran Hermano al "Club de los Cinco"

En la novela de Orwell, quien concentraba el poder era el Partido Mártir que controlaba la "neolengua" y reescribía la historia constantemente para moldear la mente de los ciudadanos. En nuestro presente, ese rol de vigilancia total y manipulación cultural no lo ejerce un único dictador, sino un oligopolio corporativo transnacional: el llamado "Club de los Cinco" (Microsoft, Amazon, Google, Meta y Apple). 

Estas empresas monopolizan la red y operan por encima de fronteras y legislaciones nacionales. A través de algoritmos invisibles y del fenómeno del filtro de burbuja, estas plataformas van seleccionando minuciosamente qué información consumimos y cuál se invisibiliza.           
Esta recolección sistemática de datos no busca solo venderte productos, también apunta al moldeo conductual. Mediante técnicas de neuromarketing e ingeniería emocional, agencias y plataformas analizan nuestras reacciones cerebrales y emocionales para predecir e influir en nuestras decisiones cotidianas y políticas. Ya no hace falta la Policía del Pensamiento cuando los propios algoritmos dirigen de manera desapercibida hacia dónde va nuestra atención. 

 Policías del pensamiento modernas de la hipervigilancia: Beijing y Tel Aviv  

La arquitectura del Big Brother actuál se alimenta de desarrollos tecnológicos que llevan el control a un nivel casi omnisciente. Si bien este fenómeno es global, dos polos tecnológicos ilustran a la perfección cómo se materializa esta hipervigilancia hoy en día: 

El control social algorítmico: En China, la vigilancia masiva combina reconocimiento facial en tiempo real, crédito social y aplicaciones masivas como TikTok (ByteDance). Se trata  del uso de datos para estudiar y condicionar conductas de masas a escala planetaria. 

El espionaje militar invisible: Del otro lado, la industria tecnológica de Israel ha convertido la intercepción digital en un negocio global. Herramientas de grado militar como el software Pegasus (creado por NSO Group) permiten infectar teléfonos móviles sin que el usuario haga un solo clic.

En América Latina, este tipo de tecnologías privadas se han infiltrado en la gestión pública con consecuencias directas para la democracia. Un informe exhaustivo de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH ha alertado sobre la compra de software de intrusión digital por parte de diversos gobiernos de la región.

Asimismo, investigaciones forenses del laboratorio académico Citizen Lab de la Universidad de Toronto y análisis del Journal of International Political Economy demuestran que estos programas invisibles han sido utilizados en países como México, El Salvador, Colombia y Brasil para espiar y rastrear a periodistas, activistas sociales y defensores de derechos humanos, convirtiendo la privacidad en un privilegio extinto.

Reflexiones al voleo

Orwell escribió en 1984 que "quien controla el presente controla el pasado, y quien controla el pasado controlará el futuro". En la era digital, quien controla los algoritmos y los servidores, sin duda alguna controla el presente. 

Internet no se volvió un entorno de vigilancia por accidente, fue diseñada por actores estatales y corporativos para concentrar poder y extraer beneficios a costa de nuestra intimidad. Lejos de democratizar el conocimiento de forma equitativa, la red ha permitido un fenómeno de concentración económica y monitoreo de la vida privada sin precedentes históricos. La pregunta ya no es si nos están mirando, sino hasta qué punto estamos dispuestos a resignar nuestra libertad a cambio de comodidad digital.

🎧 ¿Preferís escuchar este análisis mientras viajás o hacés otra cosa? 🚶‍♂️🚌

No te quedes solo con la lectura. Escuchá el debate extendido y con un tono mucho más cercano en nuestro último episodio de podcast, donde desarticulamos cómo opera la hipervigilancia digital hoy. 📲



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