En julio de 2020, Mike Pompeo, entonces secretario de Estado de Estados Unidos, fue consultado en Fox News sobre si los estadounidenses debían descargar TikTok. Su respuesta cabe en una línea: "Solo si quieren que su información privada caiga en manos del Partido Comunista Chino" (CNBC, 2020). No habló de servidores ni de algoritmos, no le hizo falta.
Más de seis años después, el caso llegó a su desenlace: tras una ley, un fallo de la Corte Suprema y una venta forzada, desde enero de 2026 TikTok opera en Estados Unidos a través de una empresa nueva, de mayoría estadounidense. Pero lo que me quedó dando vueltas no es si la app recolecta datos, porque lo hace, como casi todas las plataformas de las que hablé en La cárcel sin paredes. Lo que me pregunto es por qué este caso, y no otros, activó una ley.
Qué es ByteDance y qué dice la ley
Como todos sabemos, TikTok es una aplicación china. Pertenece a ByteDance, una empresa fundada en 2012 en Beijing que, dentro de China, ofrece una versión distinta llamada Douyin, mientras que fuera del país ofrece TikTok. En Estados Unidos la app creció hasta alcanzar unos 170 millones de usuarios (Time, 2025), y con ese crecimiento también creció la preocupación de los políticos estadounidenses: que la aplicación pudiera usarse para acceder a los datos de los usuarios estadounidenses y también para favorecer cierta narrativa política e influir en cómo piensan. Hasta ahí, una preocupación entendible, el problema, para mí, es lo que se hizo con ella.
En abril de 2024, con el apoyo de los dos grandes partidos, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la ley “divest-or-ban” (“vender o prohibir”), que firmó el entonces presidente Joe Biden. La ley le plantea a ByteDance una disyuntiva: vender TikTok a una empresa que no esté controlada por un país que Estados Unidos considera adversario o un peligro para su seguridad nacional, o perder el acceso a ese mercado.
El plazo vencía el 19 de enero de 2025: si para esa fecha no había venta, las tiendas de aplicaciones, como la App Store o Google Play, y los servicios que la alojan ya no podrían ofrecerla ni actualizarla en el país, y si lo hacían se exponían a multas por cada usuario estadounidense. TikTok y ByteDance llevaron el caso a la justicia con el argumento de que la ley afectaba la libertad de expresión, pero ese argumento no convenció a la Corte Suprema, que el 17 de enero de 2025, dos días antes del vencimiento, confirmó que la ley era constitucional.
Aun así, la prohibición no se aplicó tal como estaba prevista. Cuando se acercaba la fecha límite, TikTok dejó de funcionar por poco tiempo en Estados Unidos y volvió a estar disponible cuando Donald Trump, ya asumido como presidente, postergó la aplicación de la ley con varias órdenes ejecutivas para darle margen a una negociación. Esa negociación terminó el 22 de enero de 2026, con la venta parcial de la operación estadounidense.
El resultado es prácticamente una empresa nueva: TikTok USDS Joint Venture, en dónde la administración China de ByteDance perdió casi toda la participación (19,9%); el resto está en manos de inversores en su mayoría estadounidenses, entre los que se destacan Oracle, Silver Lake y un fondo de Abu Dhabi llamado MGX.
El argumento de quienes impulsaron la ley es claro: el gobierno de China podría presionar a la empresa ByteDance para acceder a los datos de los usuarios estadounidenses e influir en lo que ven. Se entiende, pero habla de lo que potencialmente podría pasar. Entonces, ¿qué se sabía realmente?
Un miedo con pocas pruebas
Fui a leer las fuentes. La nota de CNBC de 2021 sobre el control de ByteDance en TikTok se apoya sobre todo en cinco ex empleados que hablaron bajo anonimato, junto con opiniones de expertos sobre lo que China podría hacer. Entre los expertos con nombre hay voces dispares: Graham Webster, de Stanford, llegó a calificar la amenaza como poco probable, porque el gobierno chino puede conseguir datos parecidos por otras vías. La misma nota señala que en los últimos cuatro informes semestrales de transparencia de la empresa no figura ni una solicitud de datos del gobierno chino (CNBC, 2021). Es información de la propia empresa, así que tampoco la tomo como prueba definitiva, pero es un documento público y no un testimonio sin nombre.
Pero tampoco se puede decir que no hay nada. En 2022, BuzzFeed News publicó audios filtrados de más de 80 reuniones internas en los que, según la investigación, se mencionaba que empleados de ByteDance en China accedían a datos de usuarios estadounidenses (Baker-White, 2022). Ese mismo año la propia ByteDance reconoció que empleados habían usado indebidamente datos de dos periodistas para rastrear filtraciones, y despidió a cuatro personas (Al Jazeera, 2022). Eso es grave y justifica regular. Pero es acceso interno: ninguna de estas fuentes demuestra que los datos llegaran al gobierno chino. Entre lo que “podría” pasar y lo que se demostró que pasó hay una distancia que la ley dio por saldada.
"Comunista": la palabra que hace el trabajo
Ahora bien, volvamos a la declaración de Pompeo: “Solo si quieren que su información privada caiga en manos del Partido Comunista Chino” (CNBC, 2020). Destaco esta frase por la elección de palabras: por un lado, tiene potencial de eslogan de una guerra fría tecnológica y, por otro, reduce toda la complejidad técnica a una frase de miedo binario.
Es cierto que China está gobernada por un partido único que se llama literalmente “Partido Comunista de China” y que su sistema político está lejos de lo que hoy entendemos por una democracia liberal. Pero tampoco se parece al comunismo en un sentido económico clásico: tiene una economía de mercado, con empresas privadas, bolsa de valores y multimillonarios. Por eso la palabra “comunista” en boca de Pompeo no describe con precisión el sistema económico chino actual, sino que funciona como un gatillo emocional heredado de la Guerra Fría.
Y sigue funcionando porque el comunismo todavía es un significante de terror en el imaginario occidental, más por la herencia cultural de la Guerra Fría (el macartismo, la amenaza nuclear soviética, décadas de cine y propaganda estadounidense retratando al comunista como el enemigo existencial) que por un análisis real de qué sistema tiene China hoy. Pompeo no necesitó argumentar nada técnico sobre servidores o algoritmos: le alcanzó una palabra con décadas de carga emocional acumulada.
Y no fue un caso aislado. Según CNBC, la posible prohibición de TikTok se enmarcaba en una campaña más amplia contra la tecnología china, que antes había apuntado a Huawei y ZTE por razones de seguridad nacional, con acusaciones de espionaje que Huawei negó (CNBC, 2020). Cambia la empresa y parece que el relato se repite.
Lo que no genera pánico
Veamos qué pasó cuando los datos no estaban en manos chinas. En 2013, Edward Snowden, un ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés), filtró la existencia de PRISM, el nombre en clave de un programa secreto de vigilancia de esa agencia. Según los reportes de The Washington Post y The Guardian recogidos por TechCrunch (2013), le daba a la NSA y a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) acceso a los servidores de nueve empresas estadounidenses (Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, PalTalk, YouTube, Skype, AOL y Apple), con correos, fotos, videos, documentos y registros de conexión que permiten reconstruir los movimientos y contactos de una persona. Varias empresas negaron haber dado acceso directo. Lo que no hubo fue una ley para obligar a Google o a Facebook a vender para proteger a sus usuarios.
Más cerca en el tiempo: en febrero de 2025, según reportes, el DOGE (Departamento de Eficiencia Gubernamental, por sus siglas en inglés), el organismo impulsado por Elon Musk, dueño de X (la red social antes llamada Twitter), dentro del gobierno de Trump, accedió a sistemas de pago del Departamento del Tesoro con datos personales sensibles de ciudadanos estadounidenses. Fiscales generales de 13 estados anunciaron que lo demandarían (WBTV, 2025). No hubo ley ni cuenta regresiva. Aclaro que X, entonces Twitter, no figuraba entre las empresas de PRISM: acá la conexión es la persona y no la plataforma.
Si el criterio es que alcanza con que la vía de acceso exista, ese criterio también valía para PRISM, solo que ahí la vía no era una hipótesis: estaba documentada. Entonces, ¿por qué parece razonable legislar contra un posible espionaje chino, mientras que el espionaje documentado de los propios gobiernos y empresas no activó una respuesta comparable?
Cambiar de dueño no es cambiar de lógica
Con la venta cerrada podría pensarse que el problema quedó resuelto: los datos se guardan en Estados Unidos, el algoritmo se reentrena allá y la empresa la dirige un ejecutivo estadounidense. Pero no todos lo ven así. Especialistas en ciberseguridad consultados por Time advirtieron que el acuerdo corre el riesgo de cambiar la vigilancia de un gobierno por la de otro. Uno de ellos recordó que el gobierno de Estados Unidos ya usa las redes sociales para vigilar, y que esa cercanía con el poder político podría facilitar usar la plataforma como herramienta a su favor. También señalaron los vínculos políticos de quienes lideran la operación y el temor de que el gobierno pueda influir en qué contenidos se promueven o se suprimen (Time, 2025). La misma nota agrega un dato que debilita todavía más el argumento original: Pekín tiene otras vías para conseguir datos de estadounidenses, como los corredores de datos, empresas que compran y venden información personal.
Acá vuelvo a Byung-Chul Han, que describe un régimen de la información en el que el factor decisivo del poder es “el acceso a la información, que se utiliza para la vigilancia psicopolítica” (Han, 2022). Para mí, eso cambia el eje de la discusión: lo importante deja de ser quién es el dueño de la plataforma y pasa a ser quién accede a los datos y para qué los usa. Visto así, la pregunta no es si TikTok vigila, porque lo hace como casi todas, sino quién tiene permiso para hacerlo, bajo qué criterio y a quién se le teme cuando lo hace.
Y para que quede claro, nada de esto es una defensa de Pekín. Hong Kong es un territorio chino con un grado especial de autonomía, y en 2020 el gobierno de Pekín le impuso una ley de seguridad nacional. En diciembre de 2025, bajo esa ley, un tribunal declaró culpable a Jimmy Lai, dueño del diario pro-democracia Apple Daily, de “colusión con fuerzas extranjeras”, entre otras cosas por reunirse con funcionarios de otros países y pedir sanciones a China, además de sedición (WYPR, 2025). Es el mismo recurso de la “seguridad nacional”, pero con otra bandera.
Entonces, ¿le tenemos miedo a la vigilancia o a que la ejerza alguien que no es de los nuestros? Yo sigo con esa pregunta, con más bronca y menos citas, en el nuevo episodio de Total Interferencia. Escuchalo acá:
Bibliografía:
- TechCrunch. (2013, 6 de junio). Report: NSA collects data directly from servers of Google, Apple, Microsoft, Facebook and more.
- CNBC. (2020, 7 de julio). US looking at banning TikTok and Chinese social media apps, Pompeo says.
- CNBC. (2021, 25 de junio). TikTok insiders say Chinese parent ByteDance is in control.
- Baker-White, E. (2022). Leaked audio from 80 internal TikTok meetings shows that US user data has been repeatedly accessed from China. BuzzFeed News.
- Han, B.-C. (2022). Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia. Taurus.
- Al Jazeera. (2022, 23 de diciembre). TikTok staff accessed data to track journalists, ByteDance finds.
- Daily Tech News Show. (2024, 17 de marzo). About ByteDance.
- Thompson Hine. (2024, abril). President Biden signs law that includes provisions to ban TikTok from the United States.
- Corte Suprema de los Estados Unidos. (2025, 17 de enero). TikTok Inc. v. Garland, Nos. 24-656 y 24-657. Legal Information Institute, Cornell Law School.
- WBTV. (2025, 7 de febrero). 13 states to sue over DOGE access to government payment systems containing personal data.
- Time. (2025). Critics warn the TikTok deal swaps Chinese surveillance for U.S. surveillance.
- WYPR. (2025, 15 de diciembre). Hong Kong court convicts pro-democracy activist and mogul Jimmy Lai.
- Variety. (2025, diciembre). TikTok U.S. joint venture deal set to close in January with investors including Oracle, Silver Lake.
- Variety. (2026, enero). TikTok U.S. joint venture deal closes, former Warner Bros. exec Adam Presser named CEO.