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Informe Especial:“Redes Sociales y IA: ¿Aliados o Enemigos en la Era Digital?”



Por Erica Jaime

Conectados, informados, vigilados.

Las redes sociales y la inteligencia artificial prometieron libertad, pero hoy moldean nuestra mente, emociones y decisiones.

La ilusión de conexión

Vivimos inmersos en una era donde todo parece posible con un clic. Nos informamos, opinamos, creamos contenido y hasta amamos a través de una pantalla. Pero, detrás de esa aparente libertad digital, se esconde un sistema diseñado para algo más profundo: capturar nuestra atención y convertirla en negocio.

Según la Universidad de Oxford, más de 70 gobiernos del mundo usan redes sociales para manipular la opinión pública. El estudio del Computational Propaganda Project reveló que bots y campañas automatizadas fabrican consensos falsos, influyen en elecciones y silencian voces críticas.

MAS INFORMACION EN Repositorio Institucional
CONICET Digital 
 https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/252861


En el documental El dilema de las redes sociales (Netflix), los propios ingenieros de Silicon Valley reconocen haber creado plataformas adictivas. “Si no pagas por el producto, vos sos el producto”, dicen.
El modelo de negocio —conocido como capitalismo de vigilancia, según la académica Shoshana Zuboff— no vende datos, sino predicciones de comportamiento. En otras palabras, lo que se comercializa es nuestra mente: lo que pensamos, sentimos y deseamos.

La otra cara de la Inteligencia Artificial


Cuando apareció la inteligencia artificial, muchos pensaron que sería la solución a los excesos de Internet. Sin embargo, lo que estamos viendo es su amplificación.
Los algoritmos de IA no solo aprenden de nosotros; también nos entrenan. Saben qué mostrar, qué ocultar, qué emoción activar para mantenernos conectados.

En su libro Superficiales, Nicholas Carr advierte que “Internet no amplía la mente, la dispersa”. Nos volvemos menos profundos, menos pacientes y más dependientes de la recompensa instantánea.


Y mientras tanto, las grandes empresas tecnológicas compiten en una carrera sin frenos. Tal como advierte el informe Redes Sociales e IA: Riesgos y Denuncias, la inteligencia artificial repite los mismos errores que las redes sociales: manipulación emocional, vigilancia masiva y desalineación con el bienestar humano.        

La IA no es neutra: refleja los sesgos, la desigualdad y los intereses de quienes la programan. En palabras de Jaron Lanier, pionero de la realidad virtual, “el producto no sos vos, sino el cambio gradual de lo que pensás y hacés”.



Pantallas que piensan por nosotros

Los efectos sociales de esta cultura digital se sienten especialmente en las nuevas generaciones.
El neurocientífico Michel Desmurget, autor de La fábrica de cretinos digitales, lo advierte con datos alarmantes: los nativos digitales son los primeros niños con un coeficiente intelectual más bajo que sus padres 

Según Desmurget, el exceso de pantallas afecta el desarrollo del lenguaje, la atención y la memoria. Los niños pasan más de siete horas diarias frente a dispositivos y, antes de los 18 años, habrán dedicado el equivalente a 30 años escolares al consumo digital.

A esto se suma que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció oficialmente la adicción a los videojuegos como un trastorno mental en 2018. Ver informe oficial de la OMS.
No se trata solo de entretenimiento: la exposición prolongada genera dependencia, aislamiento y alteraciones en el sueño y la conducta.

Los videojuegos, las redes y las plataformas de streaming funcionan bajo el mismo principio psicológico: estimular la dopamina, el neurotransmisor del placer inmediato. Cuanto más jugamos, más scrolleamos, más “me gusta” recibimos, más difícil es desconectarse.


La manipulación emocional invisible

contenido audio visual sobre "Cómo nos manipulan en las redes sociales | Santiago Bilinkis | TEDxRiodelaPlata"

La publicidad digital, el marketing político y la inteligencia artificial comparten un mismo método: usar las emociones como herramienta de control.
El neuromarketing —una rama que estudia las reacciones del cerebro ante estímulos visuales y sonoros— se aplica hoy en todos los ámbitos: desde anuncios publicitarios hasta campañas electorales.

Estudios recientes demuestran que los algoritmos aprenden qué tipo de contenido genera enojo, miedo o curiosidad, y lo promueven porque esas emociones mantienen al usuario más tiempo en pantalla.
Lo que antes era manipulación mediática hoy es manipulación personalizada, invisible, emocional.

Y lo más inquietante: la tecnología no solo observa lo que hacemos, sino cómo nos sentimos cuando lo hacemos. Esa información vale millones.


El costo humano del progreso

El impacto no es solo cognitivo. También es social, ambiental y ético.
Los servidores que alimentan a la IA consumen cantidades masivas de energía; los trabajadores que entrenan algoritmos —muchas veces en condiciones precarias— representan una nueva forma de esclavitud digital.
Como sostiene el documento Nueva esclavitud impulsada por la inteligencia artificial, la promesa de eficiencia tecnológica se sostiene sobre trabajo invisible, datos gratuitos y atención humana secuestrada.

Para ampliar sobre el tema: La IA y el criterio humano👇

https://www.imf.org/es/publications/fandd/issues/2025/06/machine-intelligence-and-human-judgement-ajay-agrawal


Una generación en riesgo


Hoy, las consecuencias son visibles:

  • Aumento de la ansiedad y la depresión adolescente.
  • Déficits de concentración y memoria.
  • Pérdida de habilidades sociales presenciales.
  • Desinformación y polarización política.


El documental El dilema de las redes sociales (Ver El documental completo en Netflix) muestra cómo incluso los diseñadores de estas plataformas prohíben a sus hijos usarlas. Steve Jobs no permitía iPads en casa. Sean Parker, creador de Facebook, admitió que la red fue diseñada para provocar dependencia.

Belinda Parmar, ex “evangelista tecnológica”, resume el problema: “Ya no controlamos la tecnología; ella nos controla a nosotros”.


Repensar la relación con la tecnología

No se trata de demonizar el progreso, sino de recuperar el control.
La educación digital debe enseñar no solo a usar herramientas, sino a cuestionarlas.
El desafío es crear una tecnología más ética, que priorice la empatía y la verdad sobre el beneficio económico.

Como dice el documental, “esta es la última generación que sabrá cómo era la vida antes de la ilusión”.

Todavía estamos a tiempo de elegir: o seguimos alimentando a los algoritmos… o empezamos a alimentarnos de conocimiento

 Informe mas Amplio en 👉👉👉https://youtu.be/kAoLUxAi6vU


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Concentración, Algoritmos y Vigilancia: El costo de estar siempre conectados


Por Augusto Pomponio Hotton.


El mundo de Internet, ese espacio que nos rodea cada día, se ha transformado en un terreno de control. ¿Gira todo en torno a las grandes corporaciones? ¿Nos espían? ¿Se violan nuestros derechos digitales?


Ya nos conocen. Por qué el "club de los cinco" sabe qué votamos y qué compramos.


Cuando navegamos por internet creemos estar en un espacio libre y abierto. Pero no.
Aunque cueste creerlo, el tráfico global está concentrado en un pequeño grupo de empresas: Alphabet (Google, Youtube, Gmail, Android), Meta (Facebook, Instagram, WhatsApp), Amazon, Apple y Microsoft.

Este grupo, conocido como "el club de los cinco", son los que manejan la mayor parte de la información del mundo.

Los dueños de internet por Natalia Zuazo afirma: "La vida de medio planeta está en manos del club de los cinco, un manojo de corporaciones que concentra tanto poder que gran parte de la economia, la sociedad y decisiones del futuro pasan por ellas". 

Ahora, ¿Como y  dónde concentran ese poder? 
Si le preguntamos a un mayor sobre Facebook, Amazon o Google, seguro nos dice "Yo no tengo nada de eso instalado".
La realidad es que estas empresas están en todos lados, aunque no nos demos cuenta.

  • Google domina las búsquedas, pero no solo es un buscador, también maneja Youtube, Gmail y  los dispositivos que tenemos en las manos (Android).
  • Meta, tiene a Facebook e instagram, pero no solo maneja redes sociales, tienen a WhatsApp, donde pasan millones de conversaciones al día.

  • Microsoft es el que está es nuestras computadoras con windows, servicios como Office y servicios de las nubes. 
  • Apple en sus dispositivos decide que aplicaciones entran o no es su sistema operativo Ios.

En definitiva, no estamos en un espacio libre, estamos en un terreno controlado por estas empresas que determinan: qué información circula y cómo nos comunicamos.


¿Somos perseguidos? 


Cada vez que estamos en internet dejamos huellas: Búsquedas, mensajes, fotos, likes.
Estos datos son oro para las compañias. Estas empresas no solo las recolectan, sino que las utilizan sin permiso para fines comerciales o políticos. 

En el documental Nada es privado afirma:
"Nuestro rastro digital alimenta la industria, nosotros somos la mercancia".

Un ejemplo es Facebook, en un artículo de la BBC se la acusa de haber compartido de manera inapropiada los datos de 87 millones de usuarios con la firma de consultoría política de Cambridge Analytica.
Por violar la privacidad de los usuarios, se gano una multa millonaria por parte de la unión europea.

El espionaje no termina ahí. Los estados también nos observan.
En el segundo capítulo de Revolución virtual producida por la BBC, nos explica sobre  internet: "Es una herramienta muy poderosa que tiene el estado para controlarnos, saber sobre nosotros". 

Fuera de la red podemos ser la mejor persona del mundo, pero dentro de ella somos tratados como sospechosos.

El caso de Edward Snowden nos confirma hechos.
Él filtró documentos de cómo el gobierno norteamericano recopila: llamadas, correos electrónicos y datos de millones de personas.

"No puedo en buena conciencia permitir que el gobierno de Estados Unidos destruya la privacidad, la libertad de Internet y las libertades básicas de la gente alrededor del mundo con esa masiva máquina de vigilancia que secretamente construyeron".

Y si hablamos de control, China es el ejemplo más extremo.
Su estado controla todas las plataformas locales como Weibo y aplica un sistema de crédito social que premia o castiga a sus ciudadanos según el comportamiento en línea. 

Las redes nos manipulan


Facebook, Instagram, Tik tok o Youtube no son espacios neutrales.
Sus algoritmos deciden qué vemos y qué no vamos a ver, según intereses comerciales o políticos.

Ese flujo constante de contenido, "feed", es el culpable. Está diseñado para mantenernos conectados y moldear nuestra mente.
Así se forma la burbuja de filtros: Cada usuario recibe solo la información que confirma lo que ya piensa, evitando debates de ideas diferentes.

El autor  Eli Pariser, en un ensayo "El filtro burbuja explica : Como la red decide lo que leemos y lo que pensamos". 

Un claro ejemplo: Ayer me apareció una publicación de Elon Musk, que decía que había comprado la casa de la ucraniana asesinada para que su familia no pague alquiler. 
Muchos lo creyeron, pero era una fake news. Solo circulaba en redes, sin respaldo de medios. 

¿El que posteo, queria cambiar nuestra mirada de Elon?
¿Será un bot pago, así como el ejército de los cincuenta céntimos en China?.

Este tipo de manipulación no solo busca cambiar la imagen de figuras públicas, sino también influir en elecciones.
Amnistía nos habla de cómo Facebook utilizó datos de ciertas personas que dudaban a quien votar.
En el documental Nada es privado revela cómo Cambridge Analytica segmentó a los usuarios con propagamda política personalizada: millones cieron anuncios de Trump, miestras que unos pocos los de Hillary Clinton.

Conclusiones 


Todo este recorrido demuestra que la libertad en internet es una ilusión.
Hoy estamos más vigilados que nunca. Los estados nos observan y las redes nos manipulan.

Nos conocen: Saben qué buscamos, qué opinamos, qué compramos y qué votamos.
Estamos en un terrenos diseñado para controlarnos.

  • ¿Vamos a seguir entregando nuestros datos sin pensar?
  • ¿Algún día los derechos digitales serán importantes como los derechos humanos?

Para cerrar, una reflexión de la mano invisible: 
"Debemos trabajar para revertir esta tendencia y garantizar que se devuelva el control a las personas que utilizan estas plataformas, y que sus derechos en línea se protejan y respeten".

Bibliografía: 

- Fundación telefónica.  (2017, 19 de junio). Eli Pariser: Fake news, los filtros burbuja y la batalla por la verda. 
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