Estar en la calle: más que una condición

Con frío y sumidos en la triste realidad de las calles de Buenos Aires que los abriga, son marginados y señalados por quienes tiene un techo y un hogar donde vivir. Harapientos y con buenos modales, ofrecen chistes, música y bailes a cambio de un par de monedas para comer.

La desigualdad social en la Argentina ha generado un discurso hegemónico que contempla la posibilidad de que una persona que vive en la calle está condicionada por su desinterés de trabajar y progresar.
 <<La situación de calle>> se considera una de las problemáticas más importantes para los organismos del Estado que se encargan de relevar información al respecto. Telam manifiesta que tanto las llamadas por asistencia como la propia asistencia social se ha duplicado en lo que va del año.
"La población en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires aumentó entre un 20 y un 40 por ciento en lo que va de 2016 respecto del año 2015 según las organizaciones que trabajan con la problemática" 
Para suplir necesidades y gastos, muchas personas deciden recurrir a los malabares, tocar instrumentos, bailarines o estatuas vivientes a cambio de unas monedas y una sonrisa. Los que cuentan con un medio para expresarse, dedican tiempo y amor a lo que ellos consideran un trabajo que los apasiona.
Artistas en su escenario natural: la calle
A diferencia de quienes no tienen forma de subsistir, más que a través de una limosna, estos artistas callejeros se agrupan en el Frente de Artistas Ambulantes Organizados (FAAO) con el fin e organizarse ante políticas de exclusión y discriminación. Se sitúan en zonas turísticas (y no tanto) de Buenos Aires. como también en subtes y trenes asegurando risas y buena compañía para la gente de traje y oficina.
En alguna callecita de San Telmo vas a bailar un tango o una milonga de la mano de estos artistas que pintan de colores los días nublados.
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