¿Con qué algoritmo construyen tu realidad digital?

Por: Luciana Capra Gatica

Un día cualquiera, en una reunión con amigos, varios deciden googlear un dato que les falta en una conversación interesante y todos encuentran información diferente, ¿te pasó alguna vez? ¿ te suena familiar la escena? Apuesto a que sí. Y aunque creas que se trata de una simple cuestión de algoritmos, ¿Quién y cómo se definen nuestros algoritmos? ¿Y cómo afecta eso nuestra cosmovisión? El trasfondo de este tema es mucho más complejo.

¿Cómo nos afecta la dieta informativa?

En el estudio "La manoinvisible: el News Feed de Facebook y nuestra dieta informativa" realizado en 2018 por la World Wide Web Foundation, los resultados sugirieron que Facebook no sólo diferenciaba la información que mostraba a perfiles disímiles, sino también a perfiles similares con intereses idénticos.

Al respecto, Ana Clara Prilutzky, gerenta de Comunicaciones de la red social en la Argentina en ese entonces, dijo: “Nuestro objetivo es entregar las historias que, según hemos aprendido, le interesan más a un individuo”; pero si ese es el caso, ¿por qué motivo a perfiles con intereses idénticos, les mostrarían entonces contenidos diferentes?

Por otra parte, en el año 2014, Facebook fue centro de polémica, gracias al estudio realizado por científicos de la Cornell University, en el cual los autores terminaron afirmando que las emociones expresadas por otros en Facebook influenciaban las propias.

Más allá de que la controversia se generó porque la última investigación se realizó sin consentimiento de los usuarios y de que hoy, años después, la conclusión de estos estudios pudiera parecernos una obviedad, es crucial reflexionar al respecto, considerando la rapidez con la que hemos incorporado la digitalidad a nuestras vidas.

La burbuja digital: Un mundo a nuestra medida

A nivel informativo entonces, si tomamos en cuenta que el algoritmo de las redes seleccionaría las noticias que nos muestra, sin un lineamiento que nos parezca claro en relación a nuestros intereses, podemos pensar que las plataformas construyen intencionalmente lo que el autor Eli Pariser define como “burbuja de filtros”. Ese “universo” personal y único de información que uno vive en la red, que depende de lo que somos y hacemos y del cual no decidimos lo que queda por fuera.

De igual manera, si fuera cierto que las emociones que otros plasman en las redes, parecieran influenciarnos emocionalmente a nosotros, la burbuja se extendería y ya no se trataría únicamente de información, sino de experiencia e interpretación de la realidad.


En su texto “El Marxismo y la filosofía del lenguaje” (1929), Valentin Voloshinov ya hacía referencia a que nuestra percepción del mundo nunca es neutral, sino que interpretamos la realidad mediante signos y significados que se construyen socialmente y por ende están cargados de ideologías en disputa. Sin embargo, existe una diferencia importante entre esa mediación cultural inevitable y la selección algorítmica de contenidos dispuesta por intereses comerciales o políticos.

Del YO digital a la identidad

Muy cierto es que existe una “presión social” por pertenecer al mundo digital, porque vemos en la vida cotidiana que quien no tiene redes sociales o aún lee diarios de papel, parece quedar excluido en conversaciones donde se traen a cuenta memes o videos virales, tanto de noticias como de entretenimiento y es esa misma presión social justamente la que nos lleva a decidir formar parte del sistema.

Justamente esa presión social, es la que hace que generalmente no leamos o no le demos mayor importancia a las políticas de privacidad que las plataformas nos imponen para pertenecer y es ahí donde terminamos entregando no sólo la información sobre muchos aspectos de nuestra vida, sino también el poder para modificar, de algún modo, nuestra concepción del mundo y de nosotros mismos.

Y esto último porque, al ingresar al mundo de las plataformas, cruzamos el umbral que limita la “vida real” de la “vida digital” y, como explicara Russel Belk, en su artículo “Yo extendido en unmundo digital”, lo que publicamos y compartimos puede convertirse en una representación de nosotros mismos y en una forma de mostrar quiénes somos ante los demás, entonces, cuando esa burbuja digital nos da devoluciones sobre lo que exhibimos, podemos llevar algo de la legitimación social real a ese plano y que eso afecte la construcción de nuestra identidad.


Es necesario preguntarnos finalmente entonces, ¿cuánto peso tiene ese entorno digital en la percepción que tenemos de nosotros mismos? Sobre esto hablamos en mi podcast “SER sin ESTAR”, en el tercer episodio llamado "Validación, identidad idealizada e hipercomparación: El precio de pertenecer”

Te lo dejo debajo para que lo escuches!

Referencias:

Más estudios demuestran cómo Facebook manipula el modo de informarse, esta vez en la Argentina | TN

Nosotros, los cobayos de Facebook - Revista Anfibia

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