Cómo la IA está cambiando la confianza en las imágenes y los videos
La fotografía de un presidente,
un video viral o una imagen compartida por un familiar cercano ya no garantizan
que aquello haya ocurrido de forma real.
La expansión constante de la
inteligencia artificial generativa está modificando una de las bases que intervienen en el ecosistema
digital: La confianza en los contenidos audiovisuales.
Antes el problema era editar una
imagen. Hoy el problema es que ni siquiera es necesario que exista una imagen
original.
Este cambio no sólo representa un avance tecnológico. También modifica la forma en que consumimos información, verificamos hechos y construimos confianza en un sistema donde cualquier persona tiene la posibilidad de producir contenidos audiovisuales convincentes en cuestión de pocos minutos. En este nuevo escenario, la pregunta ya no es si una imagen es verídica, sino también como fue creada y que intención esconde tras ella.
Cuando
la imagen deja de ser una prueba
La fotografía siempre mantuvo una
relación especial con la verdad. Desde su aparición, fue utilizada como
evidencia en el periodismo, la investigación judicial y la documentación.
Incluso con la llegada de la edición digital, editar una imagen requería
conocimientos técnicos y tiempo, lo que limitaba el alcance final de las
producciones.
La llegada de herramientas de inteligencia artificial
generativas cambió este panorama. A día de hoy contamos con plataformas capaces
de producir imágenes hiperrealistas a partir de una descripción escrita, las
cuales redujeron las barreras técnicas. Hoy una escena que nunca ocurrió puede
representarse con un nivel de detalle suficiente para parecer auténtica.
Este fenómeno obliga a replantear una práctica cotidiana:
confiar en aquello que vemos. La imagen ya no funciona automáticamente como
evidencia, sino como un contenido que necesita ser contextualizado y
verificado.
Eugenia Mitchelstein y Pablo Boczkowski son investigadores
del Instituto Reuters, y afirman que:”El sistema
mediático argentino se halla en una etapa de transición. Los medios
tradicionales luchan por retener audiencias e ingresos publicitarios, mientras
la confianza disminuye y el interés por las noticias sigue siendo escaso”.
Las herramientas de IA generativa ya no están
reservadas para especialistas. Muchas funcionan desde un navegador web o una
aplicación móvil y permiten generar fotografías, modificar rostros, recrear
voces e incluso producir videos completos sin conocimientos avanzados de
edición.
Esta democratización tiene un aspecto positivo.
Diseñadores, docentes, investigadores y productores audiovisuales utilizan
estas tecnologías para faciliar y alivianar procesos creativos, generar
recursos educativos y experimentar con nuevos formatos narrativos.
Sin embargo, la misma facilidad para crear contenidos también incrementa el riesgo de producir desinformación. Una imagen falsa puede viralizarse en cuestión de minutos, alcanzar millones de visualizaciones y ser compartida antes de que existan mecanismos de verificación capaces de desmentirla.
La expansión de la inteligencia artificial no solo
modifica la producción de contenidos, sino también la manera en que las
personas acceden a la información e interpretan la realidad. En este sentido,
la UNESCO en Recommendation on the Ethics of Artificial Intelligence
advierte que los sistemas de IA tienen un impacto profundo sobre la forma en
que las personas acceden al conocimiento y comprenden el mundo.
La Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial sostiene que los Estados deben promover el uso de sistemas de IA para mejorar el acceso a la información y brindar apoyo a periodistas e investigadores, garantizando al mismo tiempo la libertad de expresión y el acceso a información confiable.*
Casos que marcaron
un punto de inflexión en la sociedad
En marzo de 2023 comenzó a circular una imagen del
papa Francisco vistiendo una llamativa campera blanca de diseñador. La
fotografía parecía completamente auténtica y fue compartida por millones de
personas antes de que se confirmara que había sido creada mediante inteligencia
artificial.
Poco tiempo después aparecieron imágenes que mostraban
un supuesto arresto del entonces expresidente estadounidense Donald Trump.
Aunque nunca ocurrió, las fotografías alcanzaron una enorme difusión y
demostraron hasta qué punto una imagen sintética puede instalar un relato en la
opinión pública.
Estos episodios no fueron los únicos. Con el avance de las herramientas generativas comenzaron a multiplicarse videos falsos, voces clonadas y fotografías creadas digitalmente que circularon como si documentaran hechos reales. En todos los casos, el problema no fue únicamente la calidad técnica de las imágenes, sino la velocidad con la que fueron consumidas y compartidas. La consecuencia de esto es una transformación cultural: la desconfianza deja de ser una excepción y comienza a convertirse en una forma habitual de interpretar la información digital.
¿Qué tarea debe enfrentar el
periodismo y las personas que consumen información digital?
El periodismo enfrenta uno de los cambios más
importantes desde la llegada de Internet. Si durante años la tarea consistía en
verificar la información publicada por terceros, ahora también debe comprobar
el origen de los materiales audiovisuales que circulan todos los días.
Organizaciones especializadas en verificación comenzaron a incorporar nuevas
metodologías para analizar datos y rastrear el origen de archivos para detectar
posibles manipulaciones realizadas con IA. La verificación deja de ser una
etapa complementaria del trabajo periodístico para convertirse en una condición
indispensable de la producción informativa.
Verificar antes de compartir
La circulación masiva de contenidos generados mediante
inteligencia artificial convierte a cada usuario en un actor relevante dentro
del ecosistema informativo. Antes de compartir una imagen o un video conviene
preguntarse quién lo publicó, cuál es su contexto, si otros medios confiables
informaron sobre el mismo hecho y si existen evidencias que respalden su
autenticidad.
No se trata de desconfiar de todo lo que circula en Internet, sino de adoptar hábitos de consumo informativo más críticos. En un entorno donde crear una simulación resulta cada vez más sencillo, verificar deja de ser una tarea exclusiva del periodismo y pasa a formar parte de las competencias digitales de cualquier ciudadano.
Para seguir explorando
Si te interesa esta temática, en este blog también
podés encontrar una serie de videos y podcasts relacionados con el impacto de
la inteligencia artificial en el periodismo, la desinformación en plataformas
digitales, el funcionamiento de los algoritmos y los cambios que atraviesa el ecosistema de la comunicación digital
contemporánea.
VIDEO RELACIONADO:
PODCAST:
REFERENCIAS:
* https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/es/digital-news-report/2026/argentina
* https://www.unesco.org/es/articles/recomendacion-sobre-la-etica-de-la-inteligencia-artificial



0 comentarios:
Publicar un comentario