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Leer en otro lado: cuando la pantalla es biblioteca, escritorio y refugio



Un usuario de Reddit escribió: leer en la pantalla del celular es como "intentar escuchar un solo de violín en una obra en construcción". Las palabras exigen volver atrás, desplazarse con cuidado, y cada dos docenas de palabras se pierde cualquier posibilidad de meterse de lleno en la historia. Otro usuario responde: “Siempre llevo mi teléfono conmigo, no siempre recuerdo llevar un libro físico o mi Kindle”.

Esa es la verdad incómoda de la lectura digital. Es al mismo tiempo una traición y una salvación: enemiga de la comprensión profunda, pero única puerta de entrada a la lectura para muchísima gente que no tiene espacio, dinero ni tiempo.



Cuando la pantalla mata la lectura profunda

La evidencia de la neurociencia y la investigación en lectura se acumula y no es romántica: el soporte no es neutro. La neuropediatra Ana Laura Fernández Perrone explica que leer no es una capacidad innata: el cerebro necesita organizar redes de visión, lenguaje, memoria y atención para sostenerlo. La lectura en pantalla "exige un mayor control atencional para alcanzar un nivel de comprensión equivalente al del papel", y esto es especialmente crítico en niños. La carga cognitiva y la fatiga mental que genera la pantalla hacen que el cerebro "baje la calidad del procesamiento".


Según el portal EnFoco (Facultad de Farmacia y Bioquímica, UBA), la lectura digital versus la impresa plantea un dilema entre pantallas y papel. Una de las explicaciones que circula es la "hipótesis de la superficialidad": la pantalla trae consigo un mensaje psicológico de entretenimiento que hace que el lector baje la inversión cognitiva y pase por el texto más rápido, con un procesamiento más superficial. A esto se suma algo concreto: en papel, el anclaje espacial —saber que tal párrafo estaba en la parte inferior de la página izquierda— ayuda a la memoria. El scroll de la pantalla borra ese anclaje.


La denuncia de Nicholas Carr

En 2010, Nicholas Carr publicó Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?. Su idea central no es una condena a la tecnología, sino una advertencia más profunda: cada tecnología de la información conlleva una ética intelectual, y esa ética moldea la forma en que pensamos.


Carr no habla solo de lectura digital. Habla de algo más inquietante: el medio, no solo el contenido, reconfigura el cerebro. Su denuncia se puede resumir en una sola frase: Internet está diseñada para distraernos, y esa distracción tiene un costo cognitivo. Carr describe su propia experiencia: dejó de ser un lector profundo. Pasó de sumergirse en los textos a "picotear" de un fragmento a otro, de un link a otro, sin poder sostener la atención en nada durante mucho tiempo. Y no era un problema suyo: era el medio el que lo estaba modelando.




"No es que quiera leer en digital, es que no me alcanza para el papel"

Pero en los foros argentinos la discusión toma otro rumbo. En r/AskArgentina, un usuario escribió (hace 3 años): en su familia hay libros viejos con precios en la contratapa que van de 5 a 15 pesos, de buenos autores y buenas editoriales. Hoy, darse el gusto de comprar varios libros "está re complicado porque el presupuesto se te va a la mierda". Su conclusión: "tener el hábito de lectura está cerca de ser de burgués". 


Otro usuario de la misma red social matizó: no es que la lectura se volvió un lujo, muchos libros ya lo eran. Lo que pasó es que se volvió más inaccesible. "La economía afecta a todas las cosas y si uno quiere pagar por sus productos, es susceptible a la misma".

Estos comentarios revelan una dimensión que casi nunca se discute en serio: la lectura digital es primero una decisión económica y después una decisión cognitiva. 


El usuario del que nadie habla: el que no tiene biblioteca

Cuando se discute la lectura digital, solemos imaginar a alguien que puede elegir: hoy leo en papel, mañana en el Kindle, según el tipo de texto. Pero mucha gente no elige.


Un usuario de Reddit (r/books, 2023) lo puso con precisión: alguien que se levanta a las seis, trabaja diez horas y después viaja dos horas "no tiene tiempo ni energía para ir a una biblioteca". Otro dio una razón más simple: "no tengo espacio ni plata para comprar un libro que no sé si me va a gustar". Primero digital, después papel. Así filtra.


Para quien no tiene biblioteca en casa, ni estantes, ni biblioteca pública cerca, ni presupuesto, la pantalla es la biblioteca. Puede ser un celular, un Kindle de segunda mano, una tablet prestada. La experiencia de lectura se degrada: menos comprensión, peor memoria, fatiga más rápida. Pero si esa pantalla no existiera, la lectura sería cero.


Ahí está la tensión incómoda: el soporte digital genera desventajas cognitivas y, al mismo tiempo, genera posibilidades económicas y espaciales. 


Hace falta un discurso de dos carriles

El problema no es la pantalla en sí. Es que todavía no aprendimos a invocar deliberadamente los recursos cognitivos que exige la lectura profunda cuando leemos en un dispositivo diseñado para la distracción.


Para quien tiene condiciones, el papel sigue siendo mejor cuando hay que entender, memorizar, pensar críticamente. Para quien no las tiene, la lectura en pantalla es una forma de llegar con concesiones incluidas. Merece respeto y también merece mejoras: una pantalla más grande, una app sin notificaciones, quince minutos diarios sin scroll que interrumpa.


La lectura digital no mató a la lectura. Está cambiando su textura y, al mismo tiempo, ampliando quiénes acceden a ella. Pero también hay que nombrar lo que se gana cuando la pantalla es la única página disponible. Las dos cosas son verdad al mismo tiempo. Necesitamos hablar de las dos.

--

Fuentes: https://www.reddit.com/r/books/comments/14dnrfa/anyone_else_finding_it_more_difficult_to_read/?tl=es-es

https://novaciencia.es/las-pantallas-y-el-contenido-rapido-matan-la-comprension-lectora/

https://enfoco.ffyb.uba.ar/lectura-digital-versus-lectura-impresa-un-dilema-entre-las-pantallas-y-el-papel/  Nicholas Carr - ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Superficiales

https://www.reddit.com/r/AskArgentina/comments/182xih8/se_volvi%C3%B3_un_lujo_leer/


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El intelecto de los "Nativos Digitales"

Nicholas Carr en su texto "Superficiales, ¿Qué está haciendo el internet con nuestras mentes?" de 2010, expone su preocupación por el coeficiente intelectual del humano atravesado por las nuevas tecnologías. En 2025, estas cuestiones siguen vigentes y con mayores investigaciones en el campo. 

Por Valentina Luna Sosa 

Los "Nativos Digitales" y su intelecto
Este término fue expuesto por Marc Prensky, escritor estadounidense, en 2001. El concepto supone la gran manipulación de las nuevas tecnologías por parte de las personas nacidas en plena etapa del desarrollo digital. Sin embargo, esta descripción invisibiliza las limitaciones cognitivas de los jóvenes, gracias a estas tecnologías. Actualmente, existe una pérdida de atención, comprensión y lectura que afecta a las nuevas generaciones. 

La idea de los "Nativos Digitales" expande una creencia de conocimiento en el área. Lamentablemente, resulta ser una falacia. En realidad el uso excesivo de las nuevas tecnologías se caracteriza por la incorporación de las plataformas digitales. Pero esto no implica conocimientos, ni consumos que fomenten el crecimiento cognitivo de la sociedad. De hecho el uso recreativo en redes sociales afecta las conexiones neuronales.

¿Es verdad que existe una fuerte caída del coeficiente intelectual?

Existen varias especulaciones acerca de esto. Según un estudio publicado en la revista Proceeding of National Academy of the United States of America Journal, declara que los resultados empeoraron desde la Segunda Guerra Mundial. Por eso, no podemos simplemente culpar a la tecnología. De hecho, Katherine Possin, neuropsicóloga y profesora del Centro de Memoria y Envejecimiento de California, hace algunas reflexiones. 

Para Possin, los test que miden el IQ se relacionan con la memorización, aspectos matemáticos y de vocabulario, dejando de lado la cuestión tecnológica. Es evidente que estas generaciones aprenden y trabajan de manera distinta en relación a las anteriores, debido a los avances digitales. En relación a esto, la profesional denuncia la necesidad de nuevas herramientas de evaluación que logren entender las nuevas formas de desarrollo intelectual

Sin embargo, es una realidad que existe una perdida en la capacidad de enfoque. Retomando a Nicholas Carr, la navegación por distintos hipervínculos, las notificaciones y el consumo de múltiples fuentes hace que el cerebro se disperse. De esta manera se debilita nuestra atención y por consecuencia, la comprensión lectora. 

La lectura cada vez más difícil...

Maryanne Wolf, especialista en lectura y aprendizaje en la Universidad de California, aborda el cómo la revolución digital está cambiando los circuitos de lectura. En síntesis, la acción de leer no es natural, el cerebro creó nuevas conexiones y circuitos neuronales para poder realizarla. El proceso de adquirir la lectura como hábito lleva años. Es así, como Wolf expresa su preocupación por la calidad de atención al leer a medida que en los medios digitales priman la inmediatez y la distracción. 

En cuanto a la comprensión lectora, en Argentina, datos de 2024 revelan que el 46% de los alumnos de tercer grado no entienden lo que leen. La lingüista Valeria Abusamra asegura que el avance de la tecnología es uno de los factores que promueve un tipo de procesamiento cognitivo más superficial. Esto sugiere que la atención sostenida se complica en las personas más acostumbradas a los medios digitales, que se basan en interacciones rápidas impulsadas por interacciones inmediatas.

¿Y el pensamiento reflexivo?

Al igual que pasa con la lectura, mientras la comprensión decae, el consumo y pensamiento crítico también. Actualmente, la sociedad se encuentra supeditada a la agenda que marca las grandes plataformas digitales. Estas, a su vez, corresponden a los intereses e ideologías políticas de élite. Es así, como se vuelve necesario el desarrollo de un pensamiento crítico sobre nuestros consumos.


Plataformas como Netflix, ocultan ser un medio de comunicación que marca la agenda hoy en dia. Muchas de sus producciones revelan ideologías partidarias. Atraen a la audiencia desde historias que interpelan lo masivo, como los derechos de las mujeres, la comunidad LGBT, el narcotráfico y demás. Desde esas historias, la construcción de sentidos comunes desde la ficción se vuelve el centro de interés político

A modo de ejemplo, existe un articulo de Sabino Caravaca, publicado en el blog "Rumbo Alterno". Dentro del mismo, el autor denuncia que Higher Ground Productions, una productora estadounidense, pertenece a Barack Obama y su esposa. Esto retoma la idea de propaganda partidista en producciones ficcionarias, financiadas por la política. 

Volviendo a Netflix, esta plataforma logra captar el interés de los usuarios no solo por sus formatos, donde las historias enganchan al espectador para que consuma horas y horas. Sino también porque tienen un enfoque especial en el usuario. La participación en redes sociales y el sentimiento de comunidad atrae a un público cada vez más amplio. Todos desean comentar la serie del momento y estar al día en el debate de X (Twitter).  

En conclusión...

Al entender que estas producciones difunden ideología e invisibilizan realidades, podemos formar un pensamiento critico acerca de nuestros consumos. Desde mi perspectiva, esto resulta un primer paso para mirar desde otro punto y entender el panorama. No esta mal mirar la serie del momento pero es necesario "afilar el ojo" para no caer en discursos hegemónicos alejados de nuestros contextos. 

Tags: #nativosdigitales #nicholascarr #comprensiónlectora #netflix #pensamientocritico 

Sitios web citados: 



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Somos un plástico moldeable al calor


En este artículo vamos a hacer una reflexión en base a citas que se encuentran en el libro “Superficiales” de Nicholas Carr. 

Por Augusto Pomponio Hotton.

Vamos a reflexionar sobre el tema que nos rodea en la actualidad: el internet y la tecnología, basándonos en citas del libro 'Superficiales' de Nicholas Carr.





Nuestro cerebro cambia

Este apartado es por el cual el título tiene ese nombre, somos plástico manipulable mediante calor. ¿Qué quiere decir esto?
Se me ocurrió poner este título como base de lo que vamos a hablar, la neuroplasticidad. Sabemos que el plástico cuando está caliente, puede ser manipulado o modificado de cualquier forma sin romperse.

Todo lo que hacemos como escribir o pensar, puede cambiar por nuestras experiencias y las herramientas que utilizamos, en este caso la computadora o internet. ¿De qué manera?

Nuestro cerebro no es fijo, cambia con el tiempo. Todo lo que vivimos, vemos, sentimos o escuchamos, todo esto moldea nuestras conexiones neuronales. El uso de la computadora o internet no es excepción. Cada vez que interactuamos mediante este dispositivo, ya sea para buscar algo o interactuar, nuestro cerebro reorganiza sus circuitos.

Un ejemplo que se lee en el libro, es la propia experiencia del autor. El mismo dice que perdió esa capacidad de lectura larga y profunda, ahora en un par de páginas, se pierde.

Después de tanto uso de internet, su cerebro cambió. Ahora le cuesta leer, tener paciencia, si es que no cambia de tema. ¿Y ahora, que paso? Claramente sus circuitos cambiaron, su forma actual, es estar en modo rápido y estimulado de la web.

Podemos decir que el internet, es el calor que ablanda nuestro cerebro y lo va moldeando en forma según cómo lo usemos.




Habilidades cambiantes

Después de tanto uso de internet ¿Ganamos habilidades?. Si, podemos decir que gana la habilidad de hacer multitareas con rapidez, que es a lo que se acostumbro, pero así como gano, tambien perdió, y es mucho mas importante la pérdida, que en este caso es la atención.

Muchas veces creemos que ganamos habilidades estando en internet. No voy a mentir, puede que sí. Pero no nos damos cuenta de lo que perdimos, como la atención, la memorización a largo plazo, paciencia, esto es algo a lo que no nos acostumbramos, ya que, al instante de una búsqueda tenemos mucha información. También la creatividad, ahora somos lentos en originalidad e imaginación, y por último la lectura profunda y crítica, se reduce nuestra reflexión y análisis crítico.

Usamos la tecnología pensando siempre que va a ser lo mejor, pero muy pocas veces nos ponemos a pensar qué consecuencias vamos a tener. Al principio no se nota, pero una vez acostumbrados, se vuelve parte de nuestra vida y pensamientos.



Estudios que afirman

En el libro hay una gran cantidad de estudios, pero observe tres que me parecen importante para este tema.

Uno de ellos es la gran cantidad de horas que utilizan los niños el internet en 2009. Chicos de 2 a 11 años hicieron crecer la estadística a un 60% más de lo que se usaba en 2004.

Esto es una señal de que el internet y la tecnología se fue metiendo desde la infancia y en su formación. Claramente es muy diferente el crecimiento de un chico sin dispositivos a uno que nació ya jugando con celulares. Más sabiendo que en la niñez, el cerebro es totalmente plástico, esto nos quiere decir que la manera en la que fue creciendo queda registrado con más fuerza en sus conexiones neuronales.

También tenemos a una profesora que nos afirma que no puede hacer que sus alumnos lean.

¿Por qué pasa esto? Eso porque se acostumbraron a la información rápida y fragmentada. Pueden ser rápidos desde un dispositivo para buscar datos, pero ahora, perdieron su paciencia y la capacidad de poder sostener una lectura larga y profunda. “Cuando el acceso [a la información] es fácil, tendemos a favorecer lo breve, lo lindo, lo deshilvanado.(Carr, 2011, 61)

Por último, tenemos un estudio donde nos dice que en 2009 hubo un gran descenso en el servicio postal. Un gran cambio en nuestra comunicación, la tecnología transformó totalmente nuestra cotidianidad. Mandar una carta, era algo que tomaba tiempo.

De ejemplo pongo la película Green Book, donde hacer una carta era hacerlo a mano , elegir palabras justas y después esperar días de espera para una respuesta. Ahora con un simple mail, tenemos conexión con miles de personas al instante, todo instantáneo.

¿Perdimos algo o avanzamos? Perdimos. 

  • Algo de lo que sigo escribiendo es la pérdida de paciencia. Ya no es como antes que nos tomábamos un tiempo para recibir el correo, es más, ahora nos desesperamos por recibir una respuesta inmediata. 
  • También la profundidad y emoción que se tenía al escribir, ahora son todas palabras abreviadas o de una jerga no tan literaria como lo era antes. 
  • Recalcando nuevamente que también nuestro sentido crítico y lectura profunda, también la perdimos.





Conclusión

Para hacer esta reflexión no basta con opiniones personales, por eso utilizamos el libro, en el que hay una gran cantidad de estudios que respalda Carr, como los utilizados aquí, de Pascual Leones, Nielsen, Pines, entre otros autores importantes, donde muestran de forma concreta cómo cambia nuestro comportamiento y nuestras capacidades cognitivas. 

Elegí estas citas porque argumentan cómo la tecnología afecta diferentes aspectos, desde la niñez, educación, la comunicación y la neuroplasticidad, todas basadas por profesionales en las ramas de neurociencia y sociología. 

Para finalizar, tengo que decir que el libro Superficiales muestra con rigurosidad los estudios y cuestiones de la cual hablamos. Para negar los hechos que se muestran, tendrían que presentar estudios con la misma validez y refutando que internet no nos afecta en nuestra atención o experiencia de vida. En tal caso de haber estudios que contradigan, puede que sean de personas vinculadas en el negocio digital, queriendo minimizar los efectos, para conseguir sus propios beneficios.


Bibliografìa y citas:

Carr, N. (2011). Superficiales ¿Que esta haciendo internet con nuestras mentes?. Taurus.

[46] Á. Pascual-Leone, A. Amendi, F. Fregni y L.B. Merabet, "The plastic Human Brain Cortex", Annual Review of Neuroscience, 28 (2005), pp 377-401.

"Nuestros cerebros están en constante cambio como respuesta a nuestras experiencias y nuestra conducta; reorganizan sus circuitos con cada entrada sensorial, acto motor, asociación, señal de recompensa, plan de acción o cambio de conciencia. La neuroplasticidad, afirma Pascual-Leone, es uno de los productos más importantes de la evolución, un rasgo que permite el sistema nervioso escapar a las restricciones de su propio genoma y adaptarse asi a presiones ambientales, cambios fisiológicos y cualesquiera otras experiencia".

[101] Maya Pines, "Sensing Change in the Environment", en Seeing, Hearing, and Snellinh in the World: A report from the Howard Hughes Medical institute, febrero de 1995.

"Cambia algo del entorno, necesitamos tenerlo en cuenta, porque puede significar peligro u oportunidad" 

[145] Nielsen Company, "Time Spent Online among Kids Increases 63 Percent in the Last Five Years, According to Nielsen", alerta mediática, 6 de julio de 2009.

"Los niños estadounidenses con edades entre los dos y los once años usaron la red más de once horas a la semana en 2009, un incremento de más del 60 por ciento respecto a 2004"

[154] Council for Research Excellence, "The video Consumer Mapping Study", 26 de marzo de 2009.

"Con frecuencia se utilizan dos o incluso tres de estos dispositivos simultáneamente" 

[163] Bridge Schulte, "So long, Snail Shells", The Washington Post, 25 de julio de 2009.

"El volumen de correo enviado a través del servicio postal de Estados Unidos registró en 2009 el mayor descenso jamas conocido"

[169] Tyler Cowen, Create Your Own Economy, Nueva York, Dutton, 2009, p 43.

"Ya no puedo conseguir que mis alumnos lean libros enteros"


Augusto Pomponio Hotton

 

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Un texto fundamentado, no una opinión



Algo que me llamó la atención al leer Superficiales es que Carr no escribe “desde la intuición” o desde una posición pesimista sin pruebas. Él construye su argumento sobre más de 400 estudios. Y eso hace una diferencia enorme. Muchas veces escuchamos frases como “los chicos de ahora son más rápidos porque crecieron con la tecnología” o “somos multitasking por naturaleza”, pero ¿dónde están los datos que lo demuestran? Lo que Carr hace es mostrar que no basta con repetir eslóganes optimistas: si queremos hablar en serio sobre Internet, necesitamos evidencia científica que explique lo que pasa con nuestro cerebro y con nuestra cultura.

Creo que ahí está la clave: no se trata de decir que la tecnología es mala o buena, sino de reconocer que sus efectos son reales, medibles y comprobables. Si queremos discutirle a Carr, no alcanza con entusiasmo o con frases motivacionales; necesitamos estudios que estén a la misma altura. Como futuros comunicadores, esta diferencia entre “opinión” y “argumento fundamentado” me parece esencial.

Merzenich y la plasticidad cerebral

En este punto, uno de los autores que Carr menciona y más llamó mi atención fue Michael Merzenich. Él demuestra algo que parece obvio pero que recién ahora comprendemos en toda su magnitud: el cerebro no es fijo, cambia constantemente con lo que hacemos. La llamada “plasticidad cerebral” significa que cada hábito que repetimos, cada práctica cotidiana, literalmente moldea nuestra mente.

Cuando Carr cita a Merzenich para hablar de Internet, lo que pone en evidencia es que no pasamos por la Red sin que ella nos pase por dentro. Navegar, escanear información, pasar de pestaña en pestaña: todo eso va reforzando circuitos neuronales específicos. El problema no es que Internet no entrene nada, sino que entrena demasiado ciertas capacidades (rapidez, respuesta inmediata, búsqueda superficial) y descuida otras (concentración, reflexión, memoria de largo plazo).

Personalmente, esta idea me incomodó porque me vi reflejada. Paso horas frente a la pantalla y me doy cuenta de que me cuesta más leer un texto largo sin distraerme. Merzenich me hizo entender que no es solo “falta de voluntad”, sino que mi cerebro ya se está cableando de otra forma. Eso me da un poco de miedo, pero también me ayuda a pensar en que todavía podemos equilibrar esos hábitos: darle un espacio a la lectura profunda, a la escritura larga, a la concentración.

La lectura fragmentada: Liu

Otro estudio que Carr trae, y que me pareció relevante, es el de Ziming Liu. Él observó cómo la gente lee en entornos digitales y descubrió que pasamos de la lectura lineal a una lectura fragmentada, casi en “F”: miramos títulos, saltamos párrafos, escaneamos más que nos detenemos.

Lo interesante es que no es que leamos menos, sino que leemos distinto. Estamos entrenados para cazar información rápido, pero no para quedarnos con ella, analizarla o relacionarla con otras ideas. Y cuando pienso en mi experiencia, me pasa exactamente eso: leo muchas cosas por día, pero hay días en lo que tengo tanta saturación que parece que nada me queda del todo. 

Ese estudio de Liu me ayudó a ponerle nombre a una sensación: la atención fragmentada no es solo una costumbre personal, es un fenómeno colectivo, estudiado y comprobado. Y, desde una postura de comunicadora, creo que tenemos que ser conscientes de esto, porque también influye en cómo producimos mensajes.

La pérdida de la lectura profunda: Wolf


Por último, Maryanne Wolf habla de algo importante: la pérdida de la lectura profunda. Wolf advierte que cuando leemos online estamos sacrificando la capacidad de concentración que nos permite entrar en un texto, reflexionar, empatizar con lo que el autor dice. En sus palabras, nos convertimos en “meros descodificadores de información”.

Esta preocupación se refleja también en los hábitos de lectura actuales. Una encuesta de Statista muestra que, en países como España, más del 70 % de los usuarios sigue prefiriendo el formato físico frente al digital. Esto sugiere que, aunque lo digital avanza, todavía existe una valoración fuerte de la lectura en papel, asociada a una experiencia más profunda y concentrada. Este contraste refuerza lo que advierte Wolf: la lectura en papel conserva un valor único, difícil de reemplazar por la experiencia digital.


Esto me hizo pensar en cómo disfruto cuando me siento a leer un libro en papel, sin interrupciones, y cómo ese tipo de experiencia se volvió rara en mi día a día. No es solo un problema de tiempo, es un problema de hábito y de entrenamiento del cerebro. Si no practicamos la lectura profunda, la vamos perdiendo.

Lo que me deja Wolf es una especie de alerta, pero también de motivación. No se trata de renunciar a lo digital, pero sí de cuidar esos espacios que nos permiten pensar de manera más lenta y más humana.


Reflexión final: entre la ciencia y la cultura digital

Lo que más valoro de leer a Carr, a través de estudios como los de Merzenich, Liu o Wolf, es que nos saca de la zona cómoda de las opiniones fáciles. Nos muestra, con evidencia, que Internet cambia nuestro cerebro, nuestra manera de leer y hasta nuestras capacidades cognitivas más profundas.

Esto también me hizo recordar un documental de la BBC que vi hace un tiempo, donde se analizaba si Internet realmente es un “gran nivelador” que abre oportunidades para todos, o si en realidad reproduce viejas formas de concentración y control. Esa tensión creo que es clave: no solo hablamos de cómo la Red impacta en nuestra atención, sino también de cómo unas pocas corporaciones (como Google, Facebook o Amazon) concentran buena parte del tráfico y de la información que consumimos.

Por eso, no alcanza con decir que “Internet es progreso” o que “los jóvenes son multitasking”. Son frases optimistas que suenan bien, pero que no tienen detrás la solidez de cientos de estudios científicos. Carr nos invita a mirar con más cuidado: Internet no es neutra, nos moldea por dentro y, al mismo tiempo, organiza el poder hacia afuera.

Como futura comunicadora, siento que el desafío es doble: por un lado, cuidar mis propios hábitos para no perder la concentración ni la lectura profunda; por otro, analizar críticamente este ecosistema digital que no siempre es el “gran nivelador” que promete. Solo con una mirada fundamentada podemos entender lo que realmente está en juego.


Para seguir leyendo:

Si este tema te despertó preguntas o curiosidad, hay una gran cantidad de materiales que permiten profundizar en lo que aquí apenas rozamos. La riqueza de Superficiales de Nicholas Carr no está solo en sus ideas, sino en la enorme base de estudios y referencias que las sostienen. Por eso, acercarse a las fuentes originales es una forma de dimensionar mejor el debate sobre cómo Internet cambia nuestra mente y nuestra cultura.

También resulta valioso complementar esas lecturas con autores y documentales que exploran los mismos problemas desde otros ángulos: la neurociencia, la educación, la filosofía y la historia de la web. De ese modo, cada uno puede seguir armando su propio mapa de referencias y lecturas críticas, lejos de las simplificaciones que suelen dominar el discurso público sobre lo digital.

Aquí dejo algunas sugerencias para quienes quieran seguir explorando:

1-Nicholas Carr, Superficiales:

Cap. 3, “Volviéndose Googly”: donde explica la plasticidad cerebral con base en los estudios de Michael Merzenich.

Cap. 6, sobre la lectura digital: cita a Ziming Liu y su investigación sobre el “patrón en F” en entornos académicos.

Cap. 4, sobre la lectura profunda: referencia a Maryanne Wolf y la pérdida de la concentración en la lectura extendida.

2-Michael Merzenich: investigaciones sobre neuroplasticidad.

3-Ziming Liu: “Digital Reading and the Fragmentation of Attention” (estudios sobre lectura digital en bibliotecas universitarias).

4-Maryanne Wolf, Proust y el calamar (sobre cómo la lectura transforma el cerebro y qué perdemos en la era digital).

5-Serie documental de la BBC: The Virtual Revolution (episodio 1, “The Great Levelling?): explora si Internet es un espacio de igualdad o una nueva forma de concentración de poder.

6- Statista. “Porcentaje de usuarios de libros en formato físico o electrónico en países seleccionados.” Statista España, gráfico nº 27286, accesado el 11 de septiembre de 2025. Disponible en: https://es.statista.com/grafico/27286/porcentaje-de-usuarios-de-libros-en-formato-fisico-o-electronico-en-paises-seleccionados/


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¿El fin de la metáfora?... o que parezca tu idea

Por Gabriela Regueira 

El cerebro es plástico, como si estuviese cableado. Todos nuestros circuitos neuronales están sometidos a cambios. Ya sea que se ocupen de sentir, ver, oír, moverse, pensar, aprender, percibir o recordar. Nuestro cerebro se adapta a nuestro entorno. 

La paradoja de la neuroplasticidad es que toda esa flexibilidad busca siempre repetir esos circuitos una vez que se recablean en nuestro cerebro. Nuestros hábitos, nuestro comportamiento, nuestra subjetividad se adapta a esa estimulación, a esa frecuencia.

"Los 'nativos digitales' son los primeros niños con un coeficiente intelectual más bajo que sus padres", afirmó el director de investigación en el Instituto Nacional de la Salud de Francia, Michel Desmurget.  

En el libro "La fábrica de cretinos digitales" el neurocientífico alerta que los dispositivos digitales están afectando gravemente al desarrollo neuronal de niños y jóvenes.

Cuando una tendencia se revierte, se prenden algunas luces.

El efecto Flynn, denominado así por el psicólogo estadounidense que lo hizo notar,  es el fenómeno que observa que el coeficiente intelectual aumenta de generación en generación.

Si bien es multicausal todo aquello que puede repercutir en las capacidades intelectuales, es menester resaltar que en países que mantienen sus condiciones socioeconómicas la tendencia cambió.

Así lo denunciaba Nicholas Carr en su libro Superficiales ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?(2010): “La posibilidad de deterioro intelectual es inherente a la plasticidad de nuestro cerebro. Eso no significa que no podamos esforzarnos una vez más en redirigir nuestras señales neuronales para reconstruir las habilidades perdidas”.

Circulan infinidad de estímulos que nos imantan a la pantalla. Se generan en nosotros demandas que no teníamos. Tenemos temor a perdernos de algo (FOMO por sus sigla en inglés). Eso de revisar las redes todo el tiempo deviene luego en falta de concentración, irritabilidad e incluso baja autoestima.

El tablero de juego es nuestra cabeza. Nuestra capacidad cognitiva se ve cada vez más condicionada. Y todo en nombre de una libertad que convendría mirar con algo de esa capacidad que estamos perdiendo. ¡Recórcholis! En estos flashes, reels de casino visual, loops de dopamina, hay experiencias de usuario, intereses de lucro y dominio. 

Con loop de dopamina se alude a cómo el diseño de la plataforma puede mantener a los usuarios enganchados por medio de la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa

Al interactuar con videos, es decir faveos, reposteos, rehistorizaciones, comentarios, o solo permitiendo que corra, el algoritmo aprende lo que nos hace permanecer frente a la pantalla. Se crea así una suerte de bucle de retroalimentación en donde el placer de cada nuevo video lleva a los usuarios a seguir desplazándose, lo que genera más liberación de dopamina, manteniéndonos enganchados. Ven Lisa, únetenos.


"El club de los 5 surfea más rápido que las olas" 

Hace 15 días, el presidente antiderechos, no el de estas latitudes sino el de Estados Unidos, se sentó a la mesa como si fuera Mirtha Legrand con una docena de megamillonarios. Allí estaban presentes Tim Cook (Apple), Mark Zuckerberg (Meta), Sundar Pichai (Alphabet), Sergey Brin (Google), Sam Altman (OpenAI), Satya Nadella y Bill Gates (Microsoft), Safra Catz (Oracle) y Lisa Su (AMD). Ese encuentro fue leído como un intento de blindar la economía estadounidense ante el avance tecnológico de China.

La inteligencia artificial fue el eje clave de la reunión. Donald Trump instó a los directivos de las Big Tech a acelerar la carrera de las IA con  políticas de reducción de impuestos y menos regulaciones. 

La juntada dejó esa perlita de Zuckerberg en la que se ríen de lo fake que inversión que anunció. 

Recordemos que la matriz de Facebook, Meta, cambió su postura en temas de moderación de contenido y políticas de diversidad e inclusión. Otra vez en nombre de la libertad cambiaron las políticas de contenido. Ya no habrá tantos auditores automatrizados sino que se delegó a la comunidad global (?) esa tarea de vigilancia y moderación. 

-Ojalá no sean usuarios ávidos de sangre de cancelar cualquier cosa que no confirme su sesgo. *Inserte emoji manitos en posición de rezo al Dios de su agrado*

-Ojalá no sea el fin de la metáfora. *Desinserte emoji. Mate a sus dioses*

 Toda categoría es política

Las categorías, los géneros discursivos, las etiquetas, los tags, los rótulos. La teórica del arte Diana Taylor sostiene que el término performance "no puede referirse sólo a los términos que usualmente se utilizan como sus sinónimos: teatralidad, espectáculo, acción, representación". Encuentra como algo positivo el hecho de que sea intraducible pues representa un desafío. En esa impresión se nos recuerda que no nos percibimos de manera simple. Las cosas puede ser más simples, sí, probablemente hasta lo sean. Sin embargo, nos autopercibimos complejos. En otro orden de lo problemático, Netflix como actor cultural.

Recuerdo haber seguido de cerca la aparición de Anima en la plataforma Netflix. (Hey, antes eras chévere) Es un corto audiovisual de Paul Thomas Anderson (Cigarettes and Coffee, Across the Universe, Magnolia) protagonizado por Thom Yorke y Dajana Roncione. La fotografía es de Darius Khondji (Delicatessen, La cité des enfants perdus, Midnight in París) La coreografía es de Damien Jalet (Suspiria, Le passeur des lieux). La música es de Tom Yorke y Nigel Godrich, ambos colaboradores y compositores. Está compuesto por tres canciones del tercer álbum del proyecto paralelo a Radiohead: “Not The News”, “Traffic” y “Dawn Chorus”. 

Los pasajeros de Anima van semidormidos ejecutando una coreografía muy Pina Bausch (Kontakthof, Café Müller, Le Sacre du printemps). Los movimientos son reiterativos, rápidos, pequeños, basados en el comportamiento automatizado de aquel que realiza tareas repetitivas. Se oyen sonidos que podrían haber sido sacados de distintos aparatos, por momentos parecen sonidos del sonar de un submarino, por momentos parecen pips contestador automático. Iteración, loop sonidos de notificaciones, ambiente de multitasking.



Este contenido figura como género “Películas experimentales”, “Dramas”, “Música y musicales” y ofrece como añadidura los calificativos de “surrealista” y “poco convencionales”. Netflix va modificando las categorías en base a información de usuarios basada en las interacciones que alimentan al algoritmo. Las primeras semanas estaba tagueado como “Cine de arte” o “videoclip”. Sería un poco grosero considerar Anima como un “videoclip largo". El etiquetado reduccionista constriñe y reescribe el sentido a su antojo ya sea para traer o alejar contenidos a los usuarios en función del vaivén de afán de lucro. Una ética cambiante en donde si no te gustan ciertos principios, se esgrimen otros.

 La modernidad llegó como un “huracán” invocada bajo el concepto de progreso y convirtió el devenir de los hombres en piezas de una economía capitalista basada en la producción en masa y el trabajo alienante. 

Los movimientos que realizan los pasajeros de Anima evocan expresiones de cansancio: ojos que se cierran, cabezas que se bambolean, cabezas que caen de golpe por su peso, manos que sostienen cabezas, esfuerzos por mantener el equilibrio. 

Esta economía produce seres cansados mas no agotados. El agotamiento indica material descartable. Para la economía capitalista un sujeto agotado es un sujeto inútil, muerto. 


Representaciones y Subproductos de la tecnología

Nicholas Carr elige los estudios de cartografía para explicar el proceso de complejización del sistema de representaciones. “Nuestra madurez intelectual como personas puede remontarse a la forma en que trazamos dibujos o mapas de nuestro entorno. Comenzamos con representaciones primitivas y literales del terreno que vemos a nuestro alrededor, y vamos avanzando hacia representaciones, cada vez más precisas y abstractas, del espacio geográfico y topográfico. Es decir, avanzamos de la representación de lo que vemos a la elaboración de lo que sabemos"

Literal, Realista, Abstracta así son las etapas de la maduración intelectual.

Si "Toda tecnología es expresión de la voluntad humana", si con las herramientas buscamos ampliar el poder y el control de nuestra circunstancia: tiempo, distancia, naturaleza, prójimo. En general, los inventores de las tecnologías no advierten la ética que contienen. Es un subproducto de la tecnología que incide en nuestra manera de vivir o sobrevivir.

¿Será entonces que siempre supimos viajar en el tiempo? La ciencia ficción de la historia ya nos pensó. Una red de redes que constriñe, atrapa, nos mantiene adictos, dóciles y zombies, cansados, consumiendo lo mismo que producimos y pagando por ello. 

¿Se puede recablear? ¿La soberanía cognitiva es tan solo un sueño?

Por lo pronto, levantar la cabeza de la pantalla aunque sea por un rato ya es algo. ¿Será muy Old School?


Imágenes:

  • Especial del Día del maestro de @Podeti99 en IG.
  • Idioterne de Lars von Trier.
  • Episodio El mago de la avenida Siempreviva The Simpsons.
  • Anima de Paul Thomas Anderson
  • Graffitti random estilo Banksy
  • Dibujando manos de M.C.Escher. 

Referencias

  • Carr, N. (2010) Superficiales ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? Taurus.
  • Taylor, D. (2005). Hacia una definición de "performance". Picadero.
  •  Han, B. (2012). La sociedad del cansancio. Herder. 


 

 


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