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El intelecto de los "Nativos Digitales"

Nicholas Carr en su texto "Superficiales, ¿Qué está haciendo el internet con nuestras mentes?" de 2010, expone su preocupación por el coeficiente intelectual del humano atravesado por las nuevas tecnologías. En 2025, estas cuestiones siguen vigentes y con mayores investigaciones en el campo. 

Por Valentina Luna Sosa 

Los "Nativos Digitales" y su intelecto
Este término fue expuesto por Marc Prensky, escritor estadounidense, en 2001. El concepto supone la gran manipulación de las nuevas tecnologías por parte de las personas nacidas en plena etapa del desarrollo digital. Sin embargo, esta descripción invisibiliza las limitaciones cognitivas de los jóvenes, gracias a estas tecnologías. Actualmente, existe una pérdida de atención, comprensión y lectura que afecta a las nuevas generaciones. 

La idea de los "Nativos Digitales" expande una creencia de conocimiento en el área. Lamentablemente, resulta ser una falacia. En realidad el uso excesivo de las nuevas tecnologías se caracteriza por la incorporación de las plataformas digitales. Pero esto no implica conocimientos, ni consumos que fomenten el crecimiento cognitivo de la sociedad. De hecho el uso recreativo en redes sociales afecta las conexiones neuronales.

¿Es verdad que existe una fuerte caída del coeficiente intelectual?

Existen varias especulaciones acerca de esto. Según un estudio publicado en la revista Proceeding of National Academy of the United States of America Journal, declara que los resultados empeoraron desde la Segunda Guerra Mundial. Por eso, no podemos simplemente culpar a la tecnología. De hecho, Katherine Possin, neuropsicóloga y profesora del Centro de Memoria y Envejecimiento de California, hace algunas reflexiones. 

Para Possin, los test que miden el IQ se relacionan con la memorización, aspectos matemáticos y de vocabulario, dejando de lado la cuestión tecnológica. Es evidente que estas generaciones aprenden y trabajan de manera distinta en relación a las anteriores, debido a los avances digitales. En relación a esto, la profesional denuncia la necesidad de nuevas herramientas de evaluación que logren entender las nuevas formas de desarrollo intelectual

Sin embargo, es una realidad que existe una perdida en la capacidad de enfoque. Retomando a Nicholas Carr, la navegación por distintos hipervínculos, las notificaciones y el consumo de múltiples fuentes hace que el cerebro se disperse. De esta manera se debilita nuestra atención y por consecuencia, la comprensión lectora. 

La lectura cada vez más difícil...

Maryanne Wolf, especialista en lectura y aprendizaje en la Universidad de California, aborda el cómo la revolución digital está cambiando los circuitos de lectura. En síntesis, la acción de leer no es natural, el cerebro creó nuevas conexiones y circuitos neuronales para poder realizarla. El proceso de adquirir la lectura como hábito lleva años. Es así, como Wolf expresa su preocupación por la calidad de atención al leer a medida que en los medios digitales priman la inmediatez y la distracción. 

En cuanto a la comprensión lectora, en Argentina, datos de 2024 revelan que el 46% de los alumnos de tercer grado no entienden lo que leen. La lingüista Valeria Abusamra asegura que el avance de la tecnología es uno de los factores que promueve un tipo de procesamiento cognitivo más superficial. Esto sugiere que la atención sostenida se complica en las personas más acostumbradas a los medios digitales, que se basan en interacciones rápidas impulsadas por interacciones inmediatas.

¿Y el pensamiento reflexivo?

Al igual que pasa con la lectura, mientras la comprensión decae, el consumo y pensamiento crítico también. Actualmente, la sociedad se encuentra supeditada a la agenda que marca las grandes plataformas digitales. Estas, a su vez, corresponden a los intereses e ideologías políticas de élite. Es así, como se vuelve necesario el desarrollo de un pensamiento crítico sobre nuestros consumos.


Plataformas como Netflix, ocultan ser un medio de comunicación que marca la agenda hoy en dia. Muchas de sus producciones revelan ideologías partidarias. Atraen a la audiencia desde historias que interpelan lo masivo, como los derechos de las mujeres, la comunidad LGBT, el narcotráfico y demás. Desde esas historias, la construcción de sentidos comunes desde la ficción se vuelve el centro de interés político

A modo de ejemplo, existe un articulo de Sabino Caravaca, publicado en el blog "Rumbo Alterno". Dentro del mismo, el autor denuncia que Higher Ground Productions, una productora estadounidense, pertenece a Barack Obama y su esposa. Esto retoma la idea de propaganda partidista en producciones ficcionarias, financiadas por la política. 

Volviendo a Netflix, esta plataforma logra captar el interés de los usuarios no solo por sus formatos, donde las historias enganchan al espectador para que consuma horas y horas. Sino también porque tienen un enfoque especial en el usuario. La participación en redes sociales y el sentimiento de comunidad atrae a un público cada vez más amplio. Todos desean comentar la serie del momento y estar al día en el debate de X (Twitter).  

En conclusión...

Al entender que estas producciones difunden ideología e invisibilizan realidades, podemos formar un pensamiento critico acerca de nuestros consumos. Desde mi perspectiva, esto resulta un primer paso para mirar desde otro punto y entender el panorama. No esta mal mirar la serie del momento pero es necesario "afilar el ojo" para no caer en discursos hegemónicos alejados de nuestros contextos. 

Tags: #nativosdigitales #nicholascarr #comprensiónlectora #netflix #pensamientocritico 

Sitios web citados: 



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La era digital y la pérdida de profundidad


Generaciones conectadas, generaciones cansadas

Un informe publicado en BBC Mundo advierte que, por primera vez en décadas, el cociente intelectual promedio de los jóvenes comenzó a descender respecto del de sus padres. Este fenómeno se asocia al cambio en los hábitos de aprendizaje y al uso intensivo de pantallas desde edades tempranas. Según un artículo de Xataka, un adolescente de hoy puede llegar a los 18 años habiendo pasado frente a dispositivos el equivalente a 15 años de jornada laboral completa. Sin dudas, como Nicolas Carr nos cuenta en su libro "Superficiales", las nuevas tecnologías intelectuales transforman nuestro cerebro y las formas de concebir el mundo, ejerciendo una influencia sobre el desarrollo y la conciencia humana.

La lectura profunda parece cada vez más difícil. Informes de la OCDE señalan que la comprensión lectora cae incluso en adultos. Nicholas Carr advierte: “La lectura profunda…fomentaba el pensamiento profundo. Cuando dejamos de ejercitar esos músculos mentales, empezamos a perder la capacidad de utilizarlos” (Superficiales, cap. 4). El desafío no es solo educativo, también cultural.

Internet nos ofrece un caudal inagotable de estímulos, pero con un costo. Como escribe Carr: “Lo que la Red parece estar haciendo es erosionar mi capacidad de concentración y contemplación” (Superficiales, cap. 1). En lugar de sumergirnos en un texto, saltamos de un link a otro, como si la mente se hubiera acostumbrado a un flujo constante de interrupciones. Esta dificultad para concentrarse y leer en profundidad no ocurre solo en el plano educativo. También impacta en la forma en que consumimos entretenimiento. Plataformas como Netflix aprovechan esa atención fragmentada: diseñan narrativas pensadas para el “maratón” de series y para mantenernos conectados el mayor tiempo posible. En este sentido, lo que Carr observa en la lectura se complementa con lo que vemos en el streaming: ambos escenarios moldean nuestros hábitos cognitivos y culturales bajo la lógica del consumo constante.

Netflix y el poder de los algoritmos

El debate sobre Netflix va más allá del entretenimiento. No solo difunde contenidos, también los produce y moldea lo que consumimos. Esto abre preguntas: ¿Qué intereses ideológicos o culturales hay detrás de las series que se nos recomiendan?

Al igual que la imprenta en su momento, las plataformas audiovisuales también modelan la forma en que pensamos el mundo. Carr recuerda: “Cada medio desarrolla un modo particular de prestar atención, y lo que imprimimos en nuestras mentes cuando nos sumergimos en él” (Superficiales, cap. 2). Las narrativas no son neutrales: construyen imaginarios, valores y hasta percepciones políticas.

Además, los algoritmos actúan como filtros invisibles. Analizan lo que vemos, cuánto tiempo pasamos frente a cada contenido y hasta en qué momento pausamos un capítulo. Con esos datos fabrican recomendaciones “personalizadas”, que en realidad buscan maximizar el tiempo de visionado y la permanencia dentro de la plataforma. Byung-Chul Han ayuda a pensar este punto: vivimos en una sociedad donde el rendimiento y la autoexplotación se naturalizan. Así, la maratón de series deja de ser ocio para convertirse en otra forma de productividad pasiva, en la que nuestros hábitos son capitalizados como datos.

En ese sentido, Netflix no es un simple portal de series, sino un actor cultural con capacidad de orientar discursos, fijar agendas y consolidar tendencias globales.

¿Y ahora qué hacemos?

Quizás la salida no esté en abandonar las pantallas, sino en recuperar el equilibrio. Leer en papel, entrenar la concentración y combinar lo digital con lo analógico. Creo que, aunque uno desee “salirse del sistema”, de todos modos lo alimentaríamos, porque el sistema se nutre de nuestra propia actividad y de nuestra autoexigencia. Byung-Chul Han nos ayuda a pensar este punto desde otra perspectiva. Vivimos en un sistema que no nos oprime desde afuera, sino que nos hace explotarnos a nosotros mismos en nombre de la productividad y la hiperconexión. Incluso cuando creemos “desconectarnos”, seguimos dentro del circuito: nuestros datos, hábitos y consumos siguen alimentando a las plataformas. Como señala Han, la sociedad actual no está dominada por prohibiciones, sino por un exceso de positividad: la necesidad de poder siempre más, de estar siempre disponibles, de no quedarnos afuera.

Entonces, la clave entonces no es escapar, sino usar la tecnología de manera consciente, para no perder lo que nos hace más humanos: la capacidad de leer, pensar y comprender con profundidad.

Para seguir profundizando

Si te interesa ampliar estas ideas, te comparto algunos artículos y lecturas recomendadas:

1-BBC Mundo – El cociente intelectual de los jóvenes comenzó a descender por primera vez en décadas

2-Xataka – “La fábrica de cretinos digitales”: ¿estamos creando la primera generación con menos coeficiente intelectual que sus padres?

3-Infobae – La crisis de una habilidad básica: cae la comprensión lectora de los adultos

4-Nicholas Carr – Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (2010)

5-Byung-Chul Han – La sociedad del cansancio (2012)

6-PanAm Post – Netflix y la batalla ideológica

7-La Mañana – La política según Netflix



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La Sociedad Debate

¡Bienvenidos y bienvenidas a un nuevo episodio de "La Sociedad Debate"! Mi nombre es Ludmila Olijnyk, estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Quilmes. En esta ocasión les traigo un nuevo podcast en el que hablaremos sobre el gigante del streaming. Claro que me estoy refiriendo a Netflix y a su ¿alcance global?

Netflix (contrariamente a lo que se suele pensar) no nació con la llegada de Internet ni con la llegada de las nuevas tecnologías. Allá por 1997 era una empresa norteamericana que alquilaba DVDs y los enviaba directamente a los buzones de sus clientes. Hoy, luego de 23 años, cuenta con 165 millones de usuarios alrededor de todo el mundo y se encuentra disponible en más de 190 países.
"Programas y películas sin límite y mucho más. Disfruta donde quieras." Así se anuncia Netflix ante el público que entra a su página web para suscribirse al servicio. Sin embargo, ¿realmente es así? ¿o los contenidos infinitos y su disponibilidad 24/7 son tan solo un mito?; ¿cuántas veces nos pasó de empezar una serie y luego volver a buscarla y encontrarnos con la sorpresa de que la quitaron de la plataforma? En este nuevo podcast te invito a que desmitifiquemos juntos el mundo de Netflix porque al fin y al cabo, de eso de trata: de mitos que se construyeron alrededor de este universo.

Eso fue todo por hoy. ¡Espero que lo hayan disfrutado y nos encontramos la próxima!
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