Internet y nuestra forma de pensar: por qué necesitamos evidencia

 Internet y nuestra forma de pensar: por qué necesitamos evidencia


Internet forma parte de nuestra vida cotidiana y nos permite acceder a una cantidad de información que antes era difícil de imaginar. Sin embargo, que una tecnología nos facilite determinadas tareas no significa necesariamente que todos sus efectos sean positivos. Nicholas Carr plantea en Superficiales una pregunta que sigue siendo relevante: ¿qué ocurre con nuestra manera de pensar cuando modificamos constantemente la forma en que buscamos, leemos y recibimos información? Para abordar esta cuestión, resulta importante mirar las investigaciones en las que se apoyan sus argumentos y no quedarnos solamente con opiniones sobre los supuestos beneficios o perjuicios de Internet.

Uno de los estudios que resulta interesante para pensar esta problemática es el realizado por Eyal Ophir, Clifford Nass y Anthony Wagner en 2009. Los investigadores compararon a personas que realizaban multitarea con distintos medios digitales de manera frecuente con otras que lo hacían con menor frecuencia. Encontraron que quienes tenían un nivel elevado de multitarea mediática presentaban mayores dificultades para filtrar estímulos irrelevantes y para controlar la interferencia durante determinadas tareas cognitivas. Es decir, el estudio no demuestra simplemente que “Internet nos vuelve menos inteligentes”, pero sí aporta evidencia para cuestionar la idea de que hacer muchas cosas al mismo tiempo frente a diferentes medios necesariamente mejora nuestro rendimiento.

Otro estudio relacionado con este tema fue publicado por Betsy Sparrow, Jenny Liu y Daniel Wegner en Science en 2011. A partir de cuatro experimentos, los investigadores analizaron qué sucedía con la memoria cuando las personas sabían que podían acceder posteriormente a determinada información. Los resultados indicaron que, en esas condiciones, las personas recordaban menos información específica y tendían a recordar mejor dónde podían encontrarla. Esto permite pensar Internet como una especie de memoria externa: no necesariamente necesitamos guardar todos los datos en nuestra memoria cuando sabemos que podemos volver a encontrarlos fácilmente.

Estos estudios permiten comprender por qué es importante analizar el ecosistema digital desde una mirada crítica. Internet puede ofrecernos enormes ventajas: facilita el acceso al conocimiento, permite comunicarnos rápidamente y nos brinda herramientas que pueden ampliar nuestras posibilidades. Pero reconocer esos beneficios no debería llevarnos a asumir automáticamente que toda innovación tecnológica produce mejoras en nuestra capacidad de atención, memoria o razonamiento. Del mismo modo, tampoco sería correcto afirmar que Internet solamente genera consecuencias negativas. Lo importante es observar qué muestran las investigaciones y cuáles son sus límites.

También es importante entender que una investigación científica no constituye una verdad definitiva. Por ejemplo, estudios posteriores intentaron replicar los resultados de Ophir, Nass y Wagner y encontraron resultados más débiles y menos consistentes respecto de la relación entre multitarea mediática y distracción. Esto demuestra justamente la importancia de la evidencia: si queremos cuestionar una investigación, necesitamos hacerlo mediante nuevas investigaciones, replicaciones o argumentos metodológicamente fundamentados, y no solamente mediante una opinión sobre los beneficios que creemos que tendrá la tecnología.

Por eso, la propuesta de Carr resulta interesante como punto de partida para pensar nuestra relación con Internet. Como futuros profesionales, no deberíamos aceptar ni rechazar la tecnología solamente porque forma parte de nuestra vida cotidiana. Necesitamos preguntarnos qué efectos produce, en qué condiciones y sobre qué capacidades, diferenciando aquello que está respaldado por estudios de aquello que todavía pertenece al terreno de las expectativas. Pensar críticamente lo digital implica justamente eso: no asumir que todo es negativo ni que todo es beneficioso, sino buscar evidencia antes de sacar conclusiones.


https://open.spotify.com/episode/6iqZ1c3oSRciLw3rdBSqMU


Bibliografía y podcast: 

https://open.spotify.com/episode/6iqZ1c3oSRciLw3rdBSqMU

Ophir, E., Nass, C., & Wagner, A. D. (2009). Cognitive control in media multitaskers. Proceedings of the National Academy of Sciences, 106(37), 15583–15587.

Sparrow, B., Liu, J., & Wegner, D. M. (2011). Google effects on memory: Cognitive consequences of having information at our fingertips. Science, 333(6043), 776–778.

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